Bailando con El Diablo

novela de Nick y Tu [hot]

Recomendacion

HI!!!! bueno

le escribo solo para recomendarles una nove es nueva

y bueno ps la ke kiera ke la recomiende nomas digame este es el link ok?!

 

http://shivitah-lokitah.metroblog.com/

 

ay esta y espero ke les guste la nove!!

y coamntan ok! bye bye

''Bailando Con el Diablo'' cap 5 parte 2

 

Cuando un soldado se acercó a ellos para preguntarle si estaba siendo molestada, entonces ella había dijo fríamente.  -Este esclavo sin valor me tocó. Quiero que lo golpeen por eso.

Incluso después de dos mil años esas palabras resonaban a través de él. Al igual que la apariencia despiadada de su cara mientras cambiaba de dirección y lo dejaba con los soldados, que alegremente habían llevado a cabo su orden.

-No vales nada, esclavo. No eres bueno para nada. Ni siquiera vales las migajas que te mantienen vivo. Si tenemos suerte tal vez mueras, y nos ahorres las raciones del invierno para un esclavo que tenga más valor.

Nick gruñó como si sus recuerdos lo sujetasen. Incapaz de enfrentar el dolor que causaban, sus poderes explotaron. Cada bombilla en la sala se hizo añicos, el fuego crepitó en la chimenea, esquivando por poco a Sasha, que había estado echado allí. Los cuadros se cayeron de las paredes.

Todo lo que quería era que el dolor se detuviera...

___________ gritó ante los sonidos extraños que asaltaban a sus oídos. -¿Sasha, qué está ocurriendo?

-El bastardo trató de matarme.

-¿Cómo?

-Disparó una bola de fuego de la chimenea a mis cuartos traseros. Hombre, mi pelaje esta chamuscado. Está teniendo un ataque de algún tipo y usando sus poderes.

-¿Nick?

La cabaña entera tembló con tal ferocidad que ella medio esperaba que esta estallara.

-¡Nick!

El silencio era total.

Todo lo que ___________ podía oír era el latido de su corazón.

-¿Qué está ocurriendo?  -preguntó a Sasha.

-No sé. El fuego se apagó y no puedo ver nada. Esta completamente oscuro. Él hizo añicos las luces.

-¿Nick?  -intentó otra vez.

Otra vez nadie contestó. Su pánico se triplicó. Podía matarla y ni ella ni Sasha lo verían venir.

Podía hacerle cualquier cosa.

-¿Por qué me salvaste?

Saltó ante el sonido de su voz justo al lado de su oreja mientras se sentaba en el sofá. Estaba tan cerca de ella que podía sentir su respiración caliente en su piel.

-Estabas herido.

-¿Cómo supiste que estaba herido?

-No lo supe hasta después de que te traje adentro. Yo... pensé que estabas borracho.

-Sólo un tonto redomado metería a un hombre extraño en su casa cuando es ciego y vive solo. No me trates como a un idiota.

Ella tragó. Era bastante más listo de lo que ella había creído.

Y bastante más espeluznante.

-¿Por qué estoy aquí? -demandó.

-Te lo dije.

Él apartó de un empujón el sofá con tanta fuerza que patinó hacia adelante varios centímetros. Luego estaba delante de ella, inmovilizándola contra los cojines. Haciéndola temblar por su presencia feroz. -¿Cómo me metiste?

-Te arrastré.

-¿Sola?

-Por supuesto.

-No pareces lo suficientemente fuerte.

Ella boqueó con miedo. ¿Qué iba a hacerle? ¿Qué intentaba hacerle?  

-Soy más fuerte de lo que parezco.

-Pruébalo -agarró sus muñecas.

Ella forcejeó con él para varios segundos. -Déjame ir.

-¿Por qué? ¿Te soy repulsivo?

Sasha gruñó. Ruidosamente.

Ella se congeló y miró encolerizadamente hacia donde esperaba que su cara estuviese.

-Nick -dijo ella dijo.  -Me estas lastimando. Déjame ir.

Para su sorpresa, lo hizo. Se movió hacia atrás muy ligeramente pero su presencia enojada era todavía tangible. Opresiva. Aterradora.

-Has algo inteligente, princesa -gruñó él en su oreja. -Quédate lejos de mí.

Lo oyó alejarse.

-Él es culpable -lanzó Sasha. -___________. Júzgale.

No podía. Todavía no. Aún cuando Nick la había asustado. Aún cuando en este momento se veía desequilibrado y aterrador.

Él realmente no la había lastimado. Sólo la había asustado, y eso no era algo por lo que alguien debía morir.

Después de esto, ella podía entender perfectamente cómo pudo haber explotado y matado a todas las personas en el pueblo que le había sido confiado para defender.

¿Explotaría así con ella?

Ya que ella era inmortal, no la podía matar, pero sí la podía lastimar.

Un juez menor podría haber seguido adelante y dar el veredicto basado solamente en las acciones de esta noche. Ella estaba tentada, pero no lo haría. Todavía no.

-¿Estás bien? -preguntó Sasha después de que ella se rehusase a responder su demanda de un veredicto.

-Sí.

Pero ella mentía y tenía el presentimiento que Sasha lo sabía. Nick la había aterrorizado de una forma que nadie antes había hecho.

Por demasiados siglos, había juzgado a incontables mujeres y hombres. Asesinos, traidores, blasfemadores. Tu nómbralos.

Pero ninguno de ellos la había asustado alguna vez. Ninguno de ellos alguna vez la había hecho querer salir corriendo hacia la protección de sus hermanas.

Nick lo hacía.

Había algo acerca de él que realmente no estaba sano. Ella era capaz de tratar con personas que trataban de esconder su locura. Hombres que podían jugar a ser héroes galantes mientras por dentro eran fríos y crueles.

Nick había explotado y aun así no la había lastimado.

Al menos todavía no.

Pero sus métodos intimidantes iban a tener que irse.

Recordó las palabras de Acheron para ella: "Es sólo con el corazón que uno puede ver correctamente..."

¿Qué había dentro del corazón de Nick?

Exhalando largamente, ___________ extendió sus sentidos y trató de localizar a Nick.

Como antes, no lo pudo localizarlo para nada. Era como si él estuviera tan acostumbrado a mantenerse oculto que no se registraba en el radar de nadie. Ni aun en el suyo intensificado.

-¿Dónde está? -preguntó a Sasha.

-En su cuarto, pienso.

-¿Dónde estas?

Sasha vino y se sentó a sus pies.  -Artemisa tiene razón. Por el bien de la humanidad, él debe ser eliminado. Hay algo seriamente mal con este hombre.

___________ frotó sus orejas mientras consideraba eso.  -No sé. Acheron negoció con Artemisa a fin de que yo pudiera juzgar a Nick. Él no habría hecho eso sin una razón. Sólo un tonto hace trueques con Artemisa por nada. Y Acheron está muy lejos de ser un tonto. Debe haber algo bueno en Nick o si no...

-Acheron siempre se sacrifica por sus hombres. Es lo que él hace  -se mofó Sasha.

-Tal vez...

Pero ella lo conocía mejor. Acheron siempre haría lo que fuese mejor para todos los involucrados. Él nunca antes había interferido a la hora de juzgar o ejecutar un Cazador Oscuro rebelde, y aún así, le había pedido personalmente que juzgara a éste

Él no había permitido que asesinaran a Nick novecientos años atrás por destruir su pueblo y a los inocentes humanos.

Si Nick verdaderamente planteaba un peligro, entonces Acheron nunca hubiera negociado con ellos por una audiencia o para permitirle al Cazador Oscuro vivir. Allí tenía que haber algo más.

Ella tenía que creer en Acheron.

Tenía que hacerlo.

Nick se sentó solo en su cuarto, observando a la nieve caer afuera, a través de las cortinas abiertas. Estaba sentado en la silla mecedora, pero la mantenía inmóvil. Después de su "sobrecarga", había ido a través de la casa reemplazando bombillas y recogiendo los cuadros quebrados. Ahora todo estaba misteriosamente quieto.

Tenía que salir de allí antes que explotara otra vez. ¿Por qué la tormenta no se detenía?

La luz del vestíbulo se prendió, cegándolo por un momento.

Él miró ceñudamente. ¿Por qué ___________ prendía luces cuando era ciega?

La escuchó pisar suavemente por el vestíbulo hacia la sala. Parte de él quería unírsele, hablar con ella. Pero él nunca había sido dado a la conversación insustancial.

No sabía como conversar. Nunca nadie había estado interesado en cualquier cosa que él tuviera para decir.

Así es que lo mantenía para sí mismo y eso estaba bien para él.

-¿Sasha?

El sonido de su melódica voz lo traspasó como un vaso haciéndose añicos.

-Siéntate aquí mientras hago otro fuego.

Casi se levantó para ayudarla, pero se forzó a permanecer en su silla. Sus días como criado para los ricos habían terminado. Si ella quería un fuego, entonces ella era tan capaz para hacer uno como lo era él.

Por supuesto que él podía ver para atizar el fuego y sus manos eran ásperas por el arduo trabajo.

Las de ella eran suaves. Delicadas.

Manos frágiles que podían apaciguar...

Antes de darse cuenta, se dirigía hacia la sala.

Encontró a ___________ arrodillada frente al hogar, tratando de empujar nuevos leños sobre la parrilla de hierro. Estaba luchando contra eso y haciendo lo mejor para no quemarse durante el proceso.

Sin decir una palabra, la hizo para atrás.

Ella se quedó sin aliento, alarmada.

-Muévete de mi camino -gruñó él.

-No estaba en tu camino. Tú te metiste en el mío.

Cuando se rehusó a moverse, la alzó y la dejó caer en el sillón verde oscuro.

-¿Qué estas haciendo? -preguntó con expresión sobresaltada.

-Nada -. Regresó al hogar y prendió el fuego.  -No puedo creer que con todo el dinero que tienes, no tengas a nadie aquí para ayudarte.

-No necesito a nadie que me ayude.

Él hizo una pausa ante sus palabras. -¿No? ¿Cómo haces para estar por tu cuenta?

-Simplemente lo hago. No puedo soportar a alguien tratándome como si estuviera inválida. Resulta que soy tan capaz como cualquier otro.

-Muy bien por ti, princesa -. Pero él sintió otra oleada de respeto por ella. En el mundo en que había crecido, las mujeres como ella nunca hacían nada por ellas mismas. Habían comprado a personas como él para servir a todos sus antojos.

-¿Por qué me llamas princesa todo el tiempo?

-¿Es lo que eres, no? El querido brillante de tus padres.

Ella frunció el ceño. -¿Cómo sabes eso?

-Lo puedo oler en ti. Eres una de esas personas que nunca han tenido un momento de preocupación en su vida. Todo lo que alguna vez has querido, lo has tenido.

-No todo.

-¿No? ¿Qué es lo que te ha faltado alguna vez?

-Mi vista.

Nick se quedó callado mientras sus palabras sonaban en sus oídos. -Sí, ser ciego apesta.

-¿Cómo lo sabes?

-Estando ahí, habiéndolo sido.

 

''Bailando Con El diablo'' cap 5 parte 1

 

Capítulo 5

Nick se congeló fuera de la puerta. Literal y figurativamente. El viento pegaba tan rudamente que le quitó la respiración y le envió un agudo temblor  por todo su cuerpo.

Estaba tan frío afuera, que apenas podía moverse. La nieve caía rápida y furiosamente, y era tan densa que no podía ver a más de tres centímetros desde su propia nariz. Inclusive sus gafas se habían congelado.

Nadie cuerdo estaría fuera esta noche.

Así que era algo bueno que estuviera demente.

Apretando los dientes, se dirigió hacia el norte. Demonios, iba a ser una larga y miserable caminata a casa. Sólo esperaba poder encontrar algún tipo de refugio antes del amanecer.

En caso de que no, Artemisa y Dionisio iban a ser dos dioses felices en unas cuantas horas y el viejo Acheron tendría un dolor de cabeza menos en su vida.

-¿Nick?

Él maldijo al escuchar la voz de ___________ sobre el aullido del viento.

No contestes.

No mires.

Pero era compulsivo. Miró hacia atrás antes de poder detenerse y allí la vio saliendo de la cabaña sin ningún abrigo encima.

-¡Nick! -ella tropezó en la nieve y cayó.

Déjala. Ella debería haberse quedado adentro donde estaba a salvo.

Él no podía.

Sola estaba indefensa y no la dejaría afuera para morir.

Mascullando una apestosa maldición que habría hecho a un marinero encogerse, fue a su lado. La levantó rudamente y la empujó hacia la casa.

-Entra antes de que mueras de frío.

-¿Qué hay de ti?

-¿Qué hay de mí?

-No puedes quedarte aquí afuera, tampoco.

-Créeme, princesa, he dormido en peores condiciones que esta.

-Morirás aquí afuera.

-No me importa.

-Bueno, a mi sí.

Nick habría quedado mucho menos estupefacto si ella lo hubiera abofeteado. Al menos eso se lo hubiera esperado.

 

Por un minuto completo no pudo moverse mientras esas palabras sonaban en sus oídos. La idea que a alguien le importara si vivía o moría era tan extraña para él que no estaba seguro de cómo responder.

-Entra -gruñó, empujándola amablemente hacia la puerta.

El lobo le gruñó.

-Cállate, Sasha -resopló ella antes de que él tuviese la posibilidad. -Un sonido más tuyo y tu te quedarás afuera.

El lobo inhaló por la nariz indignado, como si la entendiera, luego se dirigió rápidamente hacia la casa.

Nick cerró la puerta mientras ___________ temblaba del frío. La nieve que le había caído se derritió, mojándola instantáneamente. Él estaba mojado también, no es que le importara. Estaba acostumbrado a la incomodidad física.

Ella no.

-¿Qué estabas pensando? -le gritó a ella, sentándola en el sofá.

-No te atrevas a usar ese tono de voz conmigo.

Así es que en lugar de eso le gruñó y caminó hacia el cuarto de baño donde pudo agarrar una toalla de la percha. Luego se encaminó a su dormitorio y agarró una manta.

Regresó a ella. -Estás empapada.

-Me he dado cuenta.

___________ se sorprendió por el calor repentino e inesperado de una manta cubriéndola, especialmente dadas sus palabras furiosas, llenas de enojo que le decían que era una idiota por ir tras él.

Nick la envolvió apretadamente, luego se arrodilló ante ella. Le sacó las zapatillas revestidas de piel y frotó los congelados dedos del pie hasta que otra vez pudo sentir algo aparte de la quemadura dolorosa del frío.

Ella nunca había experimentado un frío como éste antes y se preguntó cuántas veces Nick debía haberlo padecido sin nadie allí para calentarle.

-Lo que hiciste, fue una cosa estúpida -dijo severamente.

-¿Entonces por que lo hiciste tu?

Él no contestó. En lugar de eso, dejó caer su pie y se movió alrededor de ella.

No sabía que iba a hacer hasta que sintió una toalla cubriéndole la cabeza. Tensándose, esperó que él fuese rudo.

No lo fue. De hecho, su toque era asombrosamente tierno mientras le secaba el pelo con la toalla.

¿Cuán extraño era esto? ¿Quién hubiera pensado que la cuidaría tan tiernamente?

Era completamente inesperado.

Quizá había más en él de lo que demostraba...

Nick rechinó los dientes ante la suavidad de pelo húmedo mientras caía contra sus manos. Trató de mantener la toalla entre ella y su piel, pero no funcionó. Las hebras de su pelo continuamente rozaban su piel, haciéndolo arder.

¿Cómo sería besar a una mujer?

¡Cómo sería besarla a ella!

Nunca antes tuvo la inclinación. Cada vez que una mujer había hecho un intento, había movido los labios lejos de ella. Era una intimidad que no tenía deseos de experimentar con cualquiera.

Pero sentía el anhelo ahora. Sintió hambre por probar los labios húmedos y rosados de ___________.

¿Qué eres? ¿Un demente?

Sí, lo era.

No había lugar en su vida para una mujer, ningún lugar para un amigo o un compañero. Lo había aprendido desde la hora de su nacimiento, sólo tenía un destino.

La soledad.

Aun cuando trató de tener un sitio, no surtió efecto. Él era un extraño. Eso era todo lo que sabía.

Alejó la toalla de su pelo y clavó los ojos en ella, queriendo pasar su mano a través de esas húmedas hebras y peinarlas. Su piel todavía estaba cenicienta y gris del frío. Pero ella no estaba menos preciosa. No menos atractiva.

Antes de poder detenerse, colocó su mano desnuda contra su mejilla helada y dejó que la suavidad de ella lo traspasara.

Dioses, se sentía tan bien tocarla.

Ella no se apartó de su toque o se encogió de miedo. Se sentó allí y lo dejó tocarla como un hombre.

Como un amante...

-¿Nick? -su voz estaba llena de incertidumbre.

-Estas helada -gruñó y la dejó. Tenía que escaparse de ella y de los extraños sentimientos que removía dentro de él. No quería estar a su alrededor.

No quería ser doblegado.

Cada vez que se había permitido estar atado a otro humano, había sido traicionado.

Por todo el mundo.

Aún Jess, quien había parecido seguro porque vivía muy alejado.

Un eco del dolor apuñaló su espalda.

Aparentemente Jess no había vivido lo suficientemente lejos.

Nick miró fuera de la ventana de la cocina donde la nieve continuaba cayendo. Tarde o temprano, ___________ se dormiría y entonces se iría.

Entonces ella no podría detenerlo.

___________ comenzó a ir tras de Nick, pero se detuvo. Quería ver lo que haría. Lo que pretendía.

-¿Sasha, qué esta haciendo?

Se quedó quieta y usó la vista de Sasha. Nick desabotonaba su abrigo. Su respiración quedó atrapada ante la vista de su pecho desnudo. Cada músculo en su cuerpo ondeaba mientras se quitaba el abrigo y lo colgaba detrás de la silla escalera.

El hombre era simplemente bellísimo. Sus hombros anchos, tostados y desnudos eran tentadores. Deliciosos.

Pero lo que la dejó estupefacta, fue su brazo derecho y su hombro, los cuales eran un desastre total por el ataque de Sasha.

___________ se quedó sin aliento ante la vista de lo que había hecho su compañero. Nick por otro lado no parecía tener un mínimo de molestia por las mordidas. Se había ocupado de sus asuntos con la mayor naturalidad.

-¿Tengo que mirar esto? -Sasha lloriqueó en su cabeza. -Me voy a quedar ciego mirando a un hombre desnudo.

-No te vas a quedar ciego y él no está desnudo -Desafortunadamente.

___________ se quedó desconcertada por ese pensamiento inusual. Ella nunca había mirado fijamente a un hombre antes, pero se encontró embelesada por Nick.

-Sí lo soy, y sí lo esta. Lo suficientemente desnudo como para hacerme perder mi almuerzo de cualquier manera. -Sasha comenzó a salir de la cocina.

-Sasha, quédate.

-No soy un perro, ___________, y no me preocupo por ese tono imperativo. Me quedo contigo por mi elección, no por la tuya.

-Lo sé, Sasha. Lo siento. Por Favor, quédate por mí -. Gruñendo en un modo muy parecido al de Nick, Sasha regresó a la cocina y se sentó para vigilarlo.

Nick prestó poca atención a Sasha mientras se movía por la cocina buscando algo.

Ella frunció el cejo al verlo sacar una cacerola pequeña. Mientras se movía hacia la heladera, su respiración quedó cortada ante la vista de un estilizado dragón tatuado en la parte baja de su espalda. Y bien por encima de este, estaba la horrible herida en dónde alguien le había disparado.

Ella se encogió con una simpatía inesperada. Por primera vez en mucho tiempo realmente sintió lástima por alguien. Se veía cruel y dolorosa.

Nick se movió como si apenas lo advirtiera.

Fue a la heladera y sacó la leche y una barra grande de Hershey[1] que ella había comprado por un impulso. Vertió la leche en la cacerola y luego le añadió pedazos de chocolate.

Qué raro. Casi le había arrancado la cabeza e intimidado, luego la había atendido, y ahora le hacía chocolate caliente.

- No es para ti -le dijo Sasha.

-Silencio, Sasha.

-No lo es. ¿Quieres apostar a que trata de envenenarme con el chocolate?

-Entonces, no lo tomes.

Nick se dio la vuelta y le dirigió una burla siniestra a Sasha.  -Aquí, Lassie, ¿quieres salir a buscar a Timmy en el pozo? Vamos, chica, incluso te abriré la puerta y te lanzaré una galleta.

-Vamos  psicópata-Hunter, ¿quieres descubrir mis dientes en tus... ?

-¡Sasha!

-No lo puedo evitar. Él me molesta. Bastante.

Nick miró el agua y los platos con comida que ___________ había colocado en una bandeja pequeña, que estaba aproximadamente a diez centímetros del piso, para Sasha.

Sasha descubrió sus  dientes.  -No mi comida, hombre. La contaminas y te morderé hasta sacar toda la mierda de ti.

-Sasha, por favor.

Nick se acercó a los recipientes de acero inoxidable.

-Te lo dije, ___________, el bastardo va a envenenarme. Va a escupir en mi agua o va a hacer algo peor.

Nick hizo la cosa más inesperada de todas. Se inclinó, recogió el recipiente casi vació de agua, lo lavó en el fregadero y lo rellenó con agua, luego cuidadosamente lo devolvió a la bandeja.

___________ no estaba segura cuál de los dos estaba más impresionado por sus acciones. Ella o Sasha.

Sasha se dirigió a su recipiente y lo olfateó suspicazmente.

Nick regresó al fregadero para lavarse las manos. Una vez que la leche con chocolate estuvo caliente, la vertió en un jarro y se lo llevó a ella.

-Aquí -le dijo él, su voz sonando con su usual nota ruda, hostil. Tomó su mano y la llevó hacia la taza.

-¿Qué es? -le preguntó.

-Arsénico y vómito.

Ella retorció su cara con repugnancia ante el pensamiento.  -¿En serio? Y lograste hacerlo muy silenciosamente. ¿Quién lo diría? Gracias. Nunca he tomado vómito antes. Estoy seguro que es extra especial.

Bien, eso pasaba por pensar que Nick tenía un lado más amable, más suave.

-Bébelo o no -gruñó.  -No me importa.

Lo escuchó dejar el cuarto otra vez.

___________ sostuvo la taza. Si bien ella lo había visto hacerlo a través de los ojos de Sasha y sabía que no había hecho nada para contaminarlo, estaba todavía renuente a saborearlo después de su comentario antipático.

-Te está mirando -le dijo Sasha.

Levantó la cabeza muy lentamente. -¿De que forma?

-Como si te estuviera desafiando a  saborearlo.

___________ contuvo su respiración, debatiendo qué hacer. ¿Era una prueba de él? ¿Se estaba preguntando si ella confiaba en él?

Aspirando profundamente, bebió el chocolate, el cual estaba a temperatura perfecta y muy sabroso.

Nick estaba asombrado de su valentía. Entonces, ella no había creído en su fanfarronada y había confiado en él. Él nunca hubiera bebido algo que le diera un desconocido y lo sorprendía que ella lo hubiera hecho.

Sintió un gran respeto por ella. La mujer tenía un montón de agallas, le concedería eso.

Pero al final del día, las agallas no contaban para mucho, y todo lo que lograrían hacer sería que fuera asesinada por Thanatos si los encontraba antes de que él tuviese la posibilidad de salir.

Su mirada se puso ruda al recordar al demonio o Daimon o lo que fuere que había sido enviado para matarlo.

Todo este tiempo, los Cazadores Oscuros habían asumido que Acheron era el perro de caza que Artemisa solía usar para rastrear y matar Cazadores Oscuros deshonestos.

Todos los hombres que sabían la verdad ahora estaban vagando por la tierra como Shades[2] . Entidades sin espíritu, incorpóreas que podían sentir hambre y sed y nunca tendrían permiso para saciarlo.

Podían sentir y percibir el mundo, pero nadie podría sentirlos o percibirlos.

Él entendía esa existencia. Por que los veintiséis años que había vivido como un humano mortal, había sido uno de ellos.

Sólo entonces, un mundo que no sabía que él existía había sido preferible. Porque cuando las personas se habían percatado que estaba por ahí, habían hecho un esfuerzo extraordinario para aumentar su dolor.

Habían hecho un esfuerzo extraordinario para lastimarlo y humillarlo.

La furia lo inundó mientras su mirada se agudizaba otra vez. Miró alrededor de la cabaña inmaculada donde cada detalle mostraba la riqueza de ___________. En su existencia humana una mujer como ella habría escupido en su cara por ningún otra razón más que el hecho de que se hubiese atrevido a cruzarse en su camino. Habría estado tan por debajo de ella que habría sido golpeado aún por atreverse a levantar su mirada a su cara.

Mirarla a los ojos habría sido su muerte.

-¿Está este esclavo molestándola, señora?

Se sobresaltó ante el recuerdo que corría por su mente.

A la edad de doce había sido lo suficientemente tonto como para escuchar a sus hermanos al señalarle a una mujer que estaba en el mercado.

-Ella es tu madre, esclavo. ¿No lo sabías? El tío la liberó al año pasado. ¿Por qué no vas con ella, Nick? Tal vez se apiade de ti y te libere, también.

Demasiado joven y demasiado estúpido, había clavado los ojos en la mujer que le habían señalado. Ella tenía pelo negro como el suyo y perfectos ojos azules. Nunca antes había visto a su madre. Nunca había sabido que ella era tan bella.

Pero en su corazón, siempre había sido más bella que Venus. La había visualizado como una esclava como él que no tenía más alternativa que hacer lo que su amo dijera. Había creado un sueño de cómo había sido apartado de sus brazos después del nacimiento. Cómo había llorado para que se lo devolvieran.

Cómo había sufrido cada día por su hijo perdido.

Entretanto, él había sido dado a su padre despiadado, que vengativamente lo había mantenido lejos de sus brazos compasivos.

Nick estaba seguro que lo amaría. Todas las madres amaban a sus niños. Era por eso por lo que las otras esclavas no se ocupaban de él. Estaban guardando todas sus raciones y afectos para ellos.

Pero esta mujer... era la suya.

Y ella lo amaría.

Nick había corrido hacia ella y la había abrazado, diciéndole quién era y cuánto la amaba.

Pero no había habido ninguna bienvenida cálida. Ningún afecto maternal.

Lo había mirado con un abierto disgusto y horror. Sus labios se habían torcido cruelmente mientras le siseaba a él.  -Le pagué a esa puta bastante dinero para verte muerto.

Sus hermanos se habían reído de él.

Nick había estado demasiado apabullado por su rechazo para moverse o respirar. Había estado desolado al enterarse que su madre había sobornado a otro esclavo para matarlo.

 

[1] Hershey: marca de chocolate.

[2] Shades: Sombras, en lo que se convierten los Dark Hunters si son eliminados.

''Bailando Con el Diablo'' cap 4

 

Capítulo 4

-Despiértate, ___________. Tu criminal sicótico esta jugando con cuchillos.

___________ se despertó inmediatamente al escuchar la voz de Sasha en su cabeza.

-¿Qué? -preguntó ella en voz alta antes de darse cuenta. Se sentó en su cama.

Una imagen mental de Sasha brilló intermitentemente en su mente. Vio a Nick en su cocina, registrando el cajón en donde tenía todos los cuchillos.

Nick sacó un cuchillo grande de carnicero, luego probó el borde con su pulgar. Ella frunció el ceño ante la acción.

¿Qué estaba haciendo?

Dejó a un lado el cuchillo y regresó a los demás en el cajón.

Sasha gruñó.

-Cállate, Scooby -gruño Nick. Le echó a Sasha una mirada feroz y cruel, que contenía más veneno que una serpiente de cascabel. -¿Te he dicho alguna vez cuánto me gusta el estofado de perro? Tienes suficiente carne para que me dure una semana.

Sasha avanzó.

-¡Alto!  Ella irrumpió mentalmente en su compañero.

-Vamos, ___________. Déjame morderlo. Una sola vez.

-No, Sasha. Retírate.

Lo hizo, pero de mala gana. Dio un paso atrás, sus ojos nunca dejando a Nick, quien sacó un pequeño cuchillo de pelar. Nick pasó el dedo por el borde otra vez, mirando a Sasha. Podía ver el brillo en los ojos de medianoche de Nick, que decían que él realmente consideraba usar el cuchillo en su compañero.

Finalmente, devolvió el cuchillo de carnicero al cajón, luego llevó el cuchillo de pelar a la sala.

El ceño fruncido de ___________ se  hizo más hondo mientras Nick iba hasta la pila de leña al lado de la chimenea y extraía un pedazo grande de madera. La llevó al sofá y se sentó.

Ignorando a Sasha, quien lo había seguido a cada paso y finalmente había terminado sentándose cerca de sus pies, Nick comenzó a tallar la madera.

___________ estaba atravesada por sus acciones inesperadas.

Se sentó allí por incontables minutos, en silencio total, trabajando en el trozo. Pero lo que la asombró aún más que su conducta paciente y silenciosa, era ver como el lobo que estaba tallando tomaba forma real. Iba de un pedazo de madera a un parecido notable de Sasha en muy poco tiempo.

Inclusive Sasha había levantado su cabeza para observar.

Las manos de Nick movían el cuchillo sobre la madera con una gracia experta. Se detenía sólo a veces, cuando levantaba la mirada para comparar la pieza con Sasha.

El hombre era un artista sumamente talentoso y su talento parecía completamente contrario a lo que sabía de él.

___________ intrigada, se encontró levantándose y regresando a la sala de estar. Sus movimientos rompieron su conexión mental con Sasha. Caminar siempre lo hacía. Ella sólo podía usar su vista siempre y cuando estuviera perfectamente quieta.

Nick levantó la mirada en tanto sentía el aire detrás de él agitarse.

Hizo una pausa mientras contemplaba a ___________ y ella se quedó sin respiración. No acostumbrado a tener personas en una casa con él, no estaba seguro si debía saludarla o debía guardar silencio.

Optó por sólo mirarla.

Ella era tan femenina y bella. Tenia el tipo de Sharon, sólo que había una sensación de vulnerabilidad en ella de la que Sharon carecía. Sharon poseía una boca inteligente que podía rivalizar con la suya y sus años como madre soltera habían dejado un filo muy duro en ella. Pero no en ___________. Ella tenía ese tipo de tierna suavidad que causaría a algunas personas tomaran ventaja de ella o la victimizaran.

El pensamiento envió una sacudida inesperada de cólera a través de él.

___________ avanzó en línea recta hacia el cuarto, y se dirigió derecho hacia la otomana que él había movido fuera de su lugar más temprano.

Su primer pensamiento fue dejarlo ahí y dejarla caer, pero apenas logró correrlo a tiempo. Ella no tropezó con la otomana, pero sin embargo, sí lo hizo con él, causando que el cuchillo resbalase.

Nick siseó mientras la hoja sumamente afilada cortaba profundamente su mano.

-¿Nick?

La ignoró mientras entraba precipitadamente en la cocina para atender la herida palpitante antes de que chorreara sangre por todo el piso pulido de madera y las caras alfombras.

Maldiciendo, dejó caer el cuchillo en el fregadero y abrió la canilla para enjuagarlo.

Ella lo siguió a la cocina. -¿Nick? ¿Hay algo mal?

-No -gruñó lavando la sangre de su mano. Hizo una mueca al ver la profundidad de la herida. Si fuese humano, necesitaría puntadas.

___________ se paró a su lado. -Huelo sangre. ¿Estás herido?

Antes de darse cuenta de lo que ella intentaba, le tomó su mano con las de ella. Su toque era como una pluma ligera mientras amablemente tocaba su herida, pero aún así la sensación de su mano en la de él lo derribó. Sintió como si alguien le hubiera dado en el estómago con un martillo pesado.

Estaba tan cerca de él que todo lo que tenía que hacer era inclinarse hacia adelante y podría besarla.

Saborear su cuello.

Su sangre...

Ninguna mujer, nunca, lo había tentado como esta.

Por primera vez en su vida, quería saborear los labios de alguien. Sostener su cara en sus manos y violar su boca con su lengua.

¿Qué se sentiría ser abrazado. ?

¿Qué diablos está mal conmigo?

No era el tipo de hombre al que nadie abrazara, ni él lo quería.

No realmente.

Él sólo quería...

-Esto es profundo  -dijo ella quedamente, su voz encantándole aún más.

Miró hacia abajo, pero en lugar de su mano, todo lo que podía ver era el valle profundo entre sus pechos que estaban al descubierto por la V de su suéter. Sólo tenía que mover su mano unos pocos centímetros para hundirla suavemente entre los suaves montículos. Para empujar su suéter a un lado hasta que pudiera ahuecarlos con su mano.

-¿Que sucedió? -preguntó ella.

Nick parpadeó para disipar la imagen que había causado que su erección doliera y latiera demandando satisfacción.

-Nada.

-¿Esa es la única palabra que sabes? -. Ella hizo una mueca mientras sostenía su mano con las de ella y alcanzaba una botella de peróxido del gabinete sobre el fregadero. Estaba asombrado que conociese cuál envase era, pero bueno, todo en el gabinete parecía estar deliberadamente y cuidadosamente colocado.

Siseó otra vez mientras ella vertía el líquido sobre su corte. El frío del líquido punzaba tanto como el desinfectante.

A pesar de eso, estaba aturdido por sus acciones compasivas, por la gentileza de su mano en la de él.

Ella dio palmaditas sobre la mesada buscando el paño para secar los platos. Una vez que lo encontró, lo envolvió alrededor de su mano. -Mantenla en alto. Llamaré a un doctor...

-No -dijo él severamente, interrumpiéndola. -Ningún doctor.

-Pero estás herido.

-Créeme, no es nada.

___________ notó la presión en su voz mientras decía eso. Más que nunca, deseaba poder verlo mientras hablaba.

-¿Te cortaste porque me tropecé contigo?

Él no contestó.

___________ trató de alcanzarlo con sus sentidos y no encontró nada. No podía decir si estaba con ella o si estaba completamente sola.

Sus sentidos nunca le habían fallado antes.

Daba miedo no tener ninguna habilidad para "sentirle".

-¿Nick?

-¿Qué?

Ella realmente saltó ante el sonido de su profunda voz con acento, tan cerca de su oído. -No contestaste mi pregunta.

-Sí, ¿y qué más da? No es que a ti te importe cómo me lastimé, de cualquier manera.

Su voz se desvaneció como si se estuviera alejando.

-¿Sasha, dónde esta?

-Se esta dirigiendo hacia la sala.

Ella oyó a Sasha gruñendo en el vestíbulo.

-Hacia atrás -dijo Nick con un gruñido.

-Sabes -dijo él más fuerte.  -He escuchado que los perros viven más tiempo cuando son castrados. Y son más amigables, también.

-Oh, bravo, te castramos a ti y veremos si eso te afecta, tú...

-¡Sasha!

-¿Qué? Él es aborrecible. Y no soy un perro.

Ella fue andando por el vestíbulo para palmear la cabeza de Sasha. -Lo sé.

Nick ignoró al lobo y a la mujer dirigiéndose a la ventana y jalando las cortinas para atrás. Era poco después de la una a.m. y la ventisca era tan feroz como había sido antes.

Demonios. Nunca iba a poder salir de aquí. Sólo esperaba que el clima se apaciguara el tiempo suficiente como para permitirle regresar a su bosque. Sin duda los Escuderos, Jess, y Thanatos estaban esperándolo en su cabaña, pero él tenía muchas más áreas "seguras" que ninguno de ellos conocía. Lugares en donde podía obtener armas y suministros.

Pero tenía que estar en su tierra para alcanzarlos.

-¿Nick?

Él exhaló irritadamente.

-¿Qué? -dijo bruscamente.

-No uses ese tono conmigo -dijo ella con una nota filosa en su voz que causó que él arqueara una ceja por su audacia. -Me gusta saber dónde están las personas en mi casa. Sé simpático, o te pondré un cencerro.

Él sintió un deseo extraño de reírse. Pero la risa y él eran desconocidos.

-Me gustaría verte intentarlo.

-¿Eres siempre así de gruñón o sólo te levantaste del lado incorrecto de la cama?

-Así soy, cariño, acostúmbrate.

Ella se paró a su lado y él tuvo el presentimiento que lo hacía a propósito, justamente para fastidiarlo. -¿Y si no quiero acostumbrarme a eso?

Él se giró para confrontarla. -No me empujes, princesa.

-Oooo -dijo ella con voz poco impresionada. -Lo próximo será que estarás hablando como el Increíble Hulk. 'No me hagas enojar, no te gustaré cuando me enoje' -. Ella lanzó una mirada arrogante en su dirección. -No me asustas, Señor Nick. Así que puedes dejar tu actitud en la puerta y ser agradable conmigo mientras estés aquí.

La incredulidad lo atormentó. Nadie en sus dos mil años lo había despachado tan fácilmente y lo enojó que ella se atreviera ahora. Le trajo a la memoria demasiados malos recuerdos de personas que veían a través de él. Personas que no lo apreciaban en lo absoluto.

El primer voto que se había hecho a sí mismo como Cazador Oscuro era que nunca más se preocuparía por tratar de ganar la bondad o el respeto de los demás.

El miedo era una herramienta mucho más poderosa.

La empujó hacia atrás, contra la pared.

___________ se aterrorizó mientras sentía a Nick presionándola en tanto la pared detrás bloqueaba su escapada. Ella no tenía ninguna parte adonde ir. No podía respirar. No podía moverse.

Él era tan grande, tan fuerte.

Todo lo que podía sentir era a él. La rodeó con poder y peligro. Con la promesa de reflejos letales. Trataba de hacerle sentir miedo por él, lo sabía.

Estaba funcionando muy bien.

No la tocó, pero bueno, no tenía que hacerlo. Su sola presencia era aterradora.

Oscura. Peligrosa.

Letal.

Le sintió inclinarse para hablarle coléricamente en su oído. -Si quieres algo agradable, cariño, juega con tu jodido perro. Cuando estés lista para jugar con un hombre, entonces llámame.

Antes de que pudiera responder, Sasha atacó.

Nick tropezó, alejándose de ella con una maldición, mientras el aire alrededor de ella se agitaba cruelmente con los movimientos frenéticos de Sasha.

Encogiéndose instintivamente, ___________ contuvo su aliento mientras oía el sonido de lobo y el hombre peleando. Se esforzó por mirar, pero ella estaba rodeada de oscuridad y de los abrumadores sonidos enojados.

-¡Sasha! -gritó, deseando poder ver qué ocurría entre ellos.

Todo lo que escuchó fue la mezcla de siseos, gruñidos, y maldiciones.

Luego algo sólido golpeó la pared a su lado.

Sasha ladró.

Aterrada de lo que Nick le había hecho a su compañero, ___________ se arrodilló en el piso y anduvo a tientas hacia donde Sasha yacía, delante de la chimenea.

-¿Sasha? -pasó su mano temblorosa a través de su pelaje, buscando heridas.

No se movía.

Su corazón dejó de latir mientras el terror la invadía. ¡Si cualquier cosa le hubiese ocurrido a Sasha, entonces ella mataría a Nick por sí misma!

Por favor, por favor que estés bien...

-¿Sasha? -la mantuvo cerca y extendió sus pensamientos a él.

-Lo mataré. Así es que ayúdame, lo haré.

Ella se estremeció con alivio ante la cólera de Sasha. ¡Gracias a Zeus que estaba vivo!

 Nick se quitó la camisa rota y la usó para contener la sangre en su brazo derecho, cuello, y en el hombro donde el perro había hecho trizas su piel con sus garras y dientes.

Apenas podía contener su furia. No había sido herido tantas veces en una sola hora desde el día que había muerto.

Gruñendo, clavó los ojos en la carne roja hinchada. Odiaba estar herido.

Era todo lo que podía hacer para no regresar a la sala y asegurarse que ese perro maldito nunca mas atacara a otra cosa viva en su vida.

Quería sangre. Sangre de lobo.

Para el caso, quería sangre humana. Un pellizco rápido para calmar su furia y recordarle lo que él era.

Solo saborearla una vez...

___________ entró al cuarto de baño y se topó con él.

Él gruñó ante la sensación de su cuerpo cálido estrellándose contra él.

Sin comentarios, lo apartó del fregadero y se arrodilló para sacar un botiquín de primeros auxilios.

-Podrías haber dicho 'Permiso'.

-No te dirijo la palabra -gruñó ella.

-También te quiero, cariño.

Ella se congeló ante su comentario sarcástico y miró encolerizadamente en su dirección. -¿Eres realmente un animal, no?

Nick apretó los dientes ante sus palabras. Era así como todos lo habían visto en su vida. Estaba demasiado viejo, ahora, como para empezar una nueva vida. -Woof, woof.

Resoplando de furia, comenzó a salir, luego se detuvo. Se volvió hacia él con un gruñido. -Sabes, no tengo idea de dónde vienes y realmente no me importa. Nada te da el derecho para lastimar a otras personas o a Sasha. Sólo me protegía, mientras que tú... no eres más que un matón.

Nick se quedó inmóvil  mientras imágenes crueles, horrorosas atravesaban su memoria. La vista de su pueblo en llamas.

De cuerpos dispersos por todas partes.

Los débiles sonidos de personas gritando.

La furia dentro de su corazón que demandaba sangre...

Se sobresaltó mientras el dolor lo laceraba. Odiaba sus recuerdos tanto como se odiaba a sí mismo.

-Un día alguien debe enseñarte a ser civilizado -. ___________ giró y se volvió hacia la sala.

-Si - dijo él, frunciendo los labios. -Ve a atender a tu perro, princesa. Él te necesita.

Nick, por otra parte, no necesitaba a nadie.

Nunca lo necesitó.

Con ese pensamiento en mente, fue al cuarto donde se había despertado.

Tormenta o no tormenta, era hora de irse.

Se puso encima su abrigo sobre el pecho desnudo y lo abotonó. También estaba dañado por el disparo y dejaría su herida en la espalda expuesta al clima. Que así fuera.

No era como si él pudiera congelarse hasta morir de cualquier manera. Había algo de ventaja en ser inmortal.

El agujero sólo haría que una linda brisa fresca recorriese su columna vertebral hasta que pudiera encontrar más ropas.

Después de que se hubo vestido, se dirigió hacia la puerta e hizo lo mejor que pudo para no advertir a ___________, quien estaba de rodillas delante del fuego caliente, serenando y consolando a su mascota como lo había atendido a él.

La vista lo hizo sentir dolor, en cierto modo, como no habría creído posible.

Sí, era la maldita hora de que se fuera de aquí.

-Él se esta yendo.

___________ se sobresaltó ante el sonido de Sasha en su cabeza. -¿Cómo que se está yendo?

-Está detrás de ti ahora mismo, vestido y dirigiéndose al exterior.

-¿Nick?

Le contestó el golpe de la puerta cerrándose.

''Bailando con el diablo'' cap 3 parte 2

 

Siempre había tomado a sus mujeres en todas las formas posibles desde atrás, furioso y rápido como un animal. Nunca había querido pasar un tiempo con ellas aparte del que necesitaba para saciar su cuerpo.

Pero él fácilmente podía verse tomando a esta desconocida en sus brazos y penetrarla, cara a cara. Sintiendo su respiración en su piel mientras la montaba despacio y duro, durante toda la noche, bebiendo de ella...

No habló mientras ella rozaba con la mano su brazo y no podía imaginar por qué no la apartaba de un empujón lejos de él.

Por alguna razón, ella lo mantenía inmóvil con su toque.

Su pesada erección ardía de cruel necesidad. Si no lo supiese mejor, juraría que ella lo animaba a propósito.

Pero había una inocencia en su toque que le decía que ella sólo quería "verle". No había nada sexual en esto.

Al menos no de su lado.

Nick se alejó y puso un metro de distancia entre ellos.

Él tenía que hacerlo.

Un minuto más y la tendría desnuda en esa cama y a su merced...

No es que él tuviese compasión por alguien.

Ella dejó caer su mano y se quedó quieta como si esperara que la tocara.

No lo hizo. Un toque y sería el animal que todos pensaban que era.

-¿Cuál es tu nombre? -formuló la pregunta antes de poder detenerse.

Ella le ofreció una sonrisa amistosa que sacudió su erección. -___________. ¿Y el tuyo?

-Nick.

Su sonrisa se amplió. -Eres griego. Pensé eso por tu acento.

Su lobo giró en torno a sus pies y se sentó al lado de ella para escudriñarlo. Relampagueando sus dientes amenazadoramente.

Realmente comenzaba a odiar a ese animal.

-¿Quieres algo, Nick?

Sí, gatea desnuda a esa cama y deja que te viole hasta el amanecer.

Tragó ante el pensamiento y su erección se tensó aún más al sonido de su nombre en sus labios.

No podía haber estado más duro si ella le hubiera estado acariciando con su mano.

Su boca...

¿Qué estaba mal con él? ¿Estaba corriendo por su vida y lo único que podía pensar era en sexo?

Estaba siendo un idiota total.

-No, gracias -dijo. -Estoy bien.

Su estómago retumbó, traicionándolo.

-Suenas hambriento.

Muerto de hambre, para ser honestos, pero en este mismísimo momento deseaba ardientemente el sabor de ella mucho más que el de la comida.

- Sí. Supongo que lo estoy.

-Vamos -le dijo ella, extendiendo la mano. -Puedo ser ciega, pero puedo cocinar. Prometo que a menos que Sasha haya movido las cosas en la cocina, no he envenenado mi estofado.

Nick no tomó su mano.

Ella tragó como si estuviera nerviosa o abochornada, luego dejó caer la mano y salió del cuarto.

Sasha le gruñó otra vez.

Nick gruñó en respuesta y golpeó con el pie al perro molesto, quien lo miraba como si no quisiese nada más que arrancarle su pierna.

Percibió el gesto de censura en la cara de ___________ mientras ella se detenía en la puerta y se devolvía hacia ellos. -¿Estás siendo malo con Sasha?

-No. Solo le devuelvo el saludo -. Las orejas del lobo estaban erguidas hacia atrás como lanzándolo de la habitación. -Parece que no le gusto mucho a Rin Tin Tin[1] .

Ella se encogió de hombros.  -A él no le gusta mucho nadie. Algunas veces ni siquiera yo.

___________ cambió de dirección y se dirigió hacia el vestíbulo con Nick detrás de ella. Había algo muy siniestro acerca de este hombre. Mortífero. Y no era solamente la fuerza que ella había sentido en su brazo cuando lo tocó.

Exudaba una oscuridad antinatural que parecía alertar a todo el mundo, aún a los ciegos, de mantenerse alejados. Ese era más que nada a lo que Sasha reaccionaba. Era sumamente desconcertante.

Aún atemorizante.

Tal vez Artemisa estaba en lo correcto. Tal vez debería juzgarlo culpable y regresar a casa...

Pero no la había atacado. Al menos, no todavía.

___________ lo dejó ante la barra del desayunador en donde tenía tres banquetas. Sus hermanas las habían colocado allí más temprano cuando habían venido a visitarla y advertirla sobre su última asignación.

Todas sus hermanas, las tres, habían estado sumamente descontentas con su decisión de juzgar a Nick para su madre, pero al final, no habían tenido más elección que dejarla hacer su trabajo.

Para la eterna consternación de ellas, había algunas cosas que ni aún los Destinos podían controlar.

El libre albedrío era una de esas.

-¿Te gusta el estofado de carne? -preguntó a Nick.

-No soy muy exigente. Estoy simplemente agradecido por tener algo caliente que no tenga que cocinarlo yo mismo.

Ella notó la amargura en su voz. -¿Lo haces mucho?

Él no contestó.

___________ anduvo a tientas hacia la cocina.

Como se acercaba mucho a la olla, Nick repentinamente estuvo allí, agarrando su mano y haciéndola para atrás. Se había movido tan rápido y silenciosamente que ella se quedó sin aliento, sobresaltada.

Su velocidad y su fuerza la hicieron detenerse. Este hombre realmente la podía lastimar si así lo quisiera, y dado lo que ella tenía planeado para él, era algo a tener en cuenta.

-Déjame hacer eso -dijo él agudamente.

Ella tragó ante la cólera injustificada de su tono. -No estoy imposibilitada. Hago esto todo el tiempo.

Él la soltó. -Estupendo, quema tu mano entonces, no me importa -se alejó de ella.

-¿Sasha?  -llamó.

Su lobo fue a su lado y se apoyó contra su pierna para hacerle saber donde estaba. Arrodillándose, tomó su cabeza entre sus manos y cerró los ojos.

Extendiéndose con su mente, se conectaba con Sasha para utilizar su visión como propia. Vio a Nick regresando a la barra y tuvo que esforzarse para no quedarse sin aliento.

Asustada que su aspecto pudiera influir en su opinión acerca de su carácter, antes de tener la posibilidad de interactuar con él, no había usado antes, a Sasha para verle.

Ahora ella supo qué tan correcta había estado.

Nick era increíblemente guapo. Su largo pelo negro y lacio, colgaba un poco más abajo de sus hombros anchos. El cuello negro de tortuga que traía puesto se pegaba a un cuerpo que ondeaba con precisión los tonificados músculos. Su cara era delgada y adecuadamente esculpida. Los planos de ella, aún cubierta por la barba, eran un estudio de perfectas proporciones masculinas. Si bien él no era bonito, era misteriosamente guapo. Casi de apariencia siniestra, excepto por sus largas pestañas negras y sus labios firmes que le suavizaban la cara.

Y cuando tomó asiento, tuvo una vista espectacular de un trasero bien formado cubierto por cuero.

¡El hombre era un dios!

Pero lo que la golpeó más cuando se sentó en la banqueta y clavó los ojos en la barra, fue la tristeza profunda que había en sus ojos de medianoche. La sombra obsesionada que revoloteaba allí.

Se veía cansado. Perdido.

Sobre todo, se veía terriblemente solo.

Él los recorrió con la mirada y frunció el ceño.

___________ palmeó la cabeza de Sasha y le dio un abrazo como si nada en particular hubiese ocurrido. Esperaba que Nick no tuviese idea sobre qué había estado haciendo.

Sus hermanas le habían advertido que este Cazador Oscuro en particular tenía poderes extremos como telequinesia y audición refinada, pero ninguna de ellas sabía si podía sentir sus poderes limitados.

Ella estaba agradecida que no fuese telepático. Eso le habría hecho el trabajo infinitamente más complicado.

Ella se puso de pie y fue al gabinete para sacar un tazón para Nick, y muy cuidadosamente, sirvió el estofado. Luego se lo llevó a la barra, no lejos de donde Nick había estado.

Él extendió la mano y tomó el tazón de ella. -¿Vives sola?

-Solo Sasha y yo -se preguntó por qué le había preguntado eso.

Su hermana Cloie le había advertido que Nick podía ponerse violento con poca provocación. Que era conocido por atacar a Acheron y a cualquier otro que se le acercara.

El rumor de los Dark-Hunters decía que su exilio en Alaska se había debido a que había destruido un pueblo del cual había sido responsable. Nadie sabía por qué. Sólo que una noche había perdido la razón y había asesinado a toda la gente de allí, luego había echado abajo las casas.

Sus hermanas se habían rehusado a explicar en detalle lo que había sucedido esa noche por miedo de predisponer su punto de vista.

Por el delito cometido por Nick, Artemisa lo había desterrado a la congelada tierra salvaje.

¿Podía Nick estar curioso acerca de su forma de vida o había allí una razón más siniestra para su pregunta?

-¿Te gustaría algo para beber? -le preguntó.

-Seguro.

-¿Qué prefieres?

-No me importa.

Ella negó con la cabeza ante sus palabras. -¿No eres muy exigente, no?

Ella lo oyó aclararse la voz. -No.

-No me gusta la forma en  que te mira.

Ella arqueó una ceja ante las enojadas palabras de Sasha en su cabeza. -A ti no te gusta la forma en que mira cualquier hombre.

El lobo se mofó.  -Cálmate, él no ha apartado su vista de ti, ___________. Te está mirando en este momento. Su cabeza esta inclinada hacia abajo, pero hay lujuria en sus ojos cuando clava la mirada en ti. Como si ya te pudiera sentir bajo él. No confío en él o en su mirada. Su mirada es demasiado intensa. ¿Lo puedo morder?

Por alguna razón, al saber que Nick la estaba mirando sintió elevarse la temperatura y se estremeció. -No, Sasha. Sé simpático.

-No quiero ser simpático, ___________. Cada instinto que tengo me dice que lo muerda. Si tienes algún respeto por mis habilidades animales, déjame ponerlo en el suelo ahora y así nos ahorrarnos diez días más en este frío lugar.

Ella negó con la cabeza. -Recién lo encontramos, Sasha. ¿Que habría ocurrido si Lera te hubiera estimado culpable en su primer encuentro contigo hace tantos siglos?

-¿Así que crees en la bondad otra vez?

___________ hizo una pausa. No, ella no lo hacía. Probablemente Nick merecía morir, especialmente si la mitad de lo que le habían sido dicho era verdad.

Y aún así la alusión de Acheron la perseguía.

-Le debo a Acheron más que diez minutos de mi tiempo.

Sasha se mofó.

Vertió té caliente en una taza y se lo llevó a Nick. -Es té de romero, ¿esta bien?

-Lo que sea.

Cuando lo tomó de su mano, sintió el calor de sus dedos rozando los de ella.

Una increíble ráfaga la traspasó. Ella sintió su sorpresa. Su necesidad ardiente. Su hambre no saciada.

Eso realmente la asustó. Éste era un hombre capaz de cualquier cosa. Uno con poderes como los dioses.

Podía hacerle cualquier cosa que quisiera...

Necesitaba distraerlo.

Y a ella también.

-Entonces, ¿qué te ocurrió realmente? -preguntó, preguntándose si violaría el Código de Silencio, contándole que era buscado por los demás.

-Nada.

-Bueno, espero nunca atravesarme con NADA si es capaz de hacer un agujero en mi espalda.

Lo escuchó levantar su té, pero no habló.

-Deberías ser más cuidadoso -le dijo.

-Créeme, no soy el que necesita ser cuidadoso -su voz fue siniestra cuando dijo esas palabras, reforzando su letalidad.

-¿Estás amenazándome? -preguntó.

Otra vez no dijo nada. El hombre era una pared total de silencio.

Así es que ella lo presionó otra vez. -¿Tienes a alguien al que necesitemos llamar y dejarlos saber que estás bien?

-No -dijo con tono vacío.

Ella asintió mientras pensaba en eso. A Nick nunca le habían concedido un Escudero.

No podía imaginar ser desterrado en la forma que Nick lo había sido. En el tiempo de su encarcelación, esta área del mundo había estado muy escasamente poblada.

El clima áspero. Inhospitalario. Desolado. Frió y sombrío.

Ella sólo había estado viviendo aquí unos cuantos días y le había costado acostumbrarse. Pero al menos tenía a su madre, hermanas, y a Sasha para ayudarla a adaptarse.

A Nick se le había negado tener a alguien.

Mientras a otros Cazadores Oscuros les era permitido tener compañeros y sirvientes, Nick se había visto forzado a resistir su existencia en la soledad.

Completamente solo.

No podía imaginar cómo debía haber sufrido durante los siglos, luchando a través de los días, sabiendo que nunca tendría un alivio temporal de cualquier tipo.

No era extraño que estuviera demente.

Aún así, no era una excusa para su comportamiento. Como le había dicho a ella más temprano, todo el mundo tenía sus problemas.

Nick terminó la comida y luego llevó los platos al fregadero. Sin pensar, los lavó y los enjuagó, luego los colocó al costado.

-No tenías que hacer eso. Los habría limpiado.

Se secó las manos en el paño para secar platos que ella tenía en la mesada.

-Hábito.

-Debes vivir solo, también.

-Sí.

Nick la vio acercarse. Se movió a su lado otra vez, invadiendo su espacio personal. Estaba desgarrado entre querer seguir parado al lado de ella y querer maldecir su cercanía.

Optó por apartarse. -Mira, ¿puedes mantenerte lejos de mí?

-¿Te molesta que me acerque?

Más de lo que ella podía imaginar. Cuando estaba junto a él, era fácil olvidar lo que era. Era fácil fingir que era un ser humano que podía ser normal.

Pero ese no era él.

Nunca lo había sido.

-Sí, me molesta -dijo en tono bajo, amenazador. -No me gusta que las personas se me acerquen.

-¿Por qué?

-Eso no es de tu maldita incumbencia, señora -contestó bruscamente. -Simplemente no me gusta que la gente me toque y no me gusta que ellos se me acerquen.  Así que retrocede y déjame tranquilo antes de que te lastime.

El lobo le gruñó otra vez, más ferozmente esta vez.

-Y tú, Kibbles[2] -le gruñó al lobo, -ten una mejor canción para mí. Un gruñido más y juro que voy a castrarte con una cuchara.

-Sasha, ven aquí.

Él observó como el lobo iba instantáneamente a su lado.

-Siento que nos encuentres tan molestos -dijo ella. -Pero ya que vamos a estar atrapados por un tiempo, podrías hacer un intento y ser algo más sociable. Al menos ser mínimamente cortés.

Tal vez ella tuviera razón. Pero lo malo era que no sabía como ser sociable, mucho menos cortés. Nadie, nunca, había querido conversar tanto con él en su vida humana o de Cazador Oscuro.

Aún cuando se había suscripto en el sitio Web Cazador Oscuro.com para chatear, diez años atrás, el otro, un antiguo Cazador Oscuro se había lanzado y lo había atacado.

Él estaba exiliado. Las reglas de su exilio requerían que ninguno de ellos le hablara.

Había sido suprimido del correo de los anuncios, las salas de chat, aún de las conexiones privadas.

Sólo había sido por accidente que había tropezado con Jess, quien había estado en una de las salas de juego esperando a que llegara su adversario Myst. Demasiado joven para ser un Cazador Oscuro, no sabía que no estaba permitido hablar con Nick, Jess lo había saludado como un amigo.

La novedad de eso había hecho a Nick vulnerable y así es que se encontró hablándole al vaquero. Antes de darse cuenta, en cierta forma se habían hecho amigos.

¿Y qué había obtenido de eso?

Nada menos que un agujero de bala en la espalda.

Olvídalo. No necesitaba hablar. No necesitaba nada. Y lo último que quería era ser sociable con una mujer humana que llamaría a la policía si alguna vez se enteraba quién y qué era él.

-Mira princesa, ésta no es una visita social. Tan pronto como el clima lo permita, me iré de aquí. Así es que solamente déjame solo las siguientes horas y pretende que no estoy aquí.

___________ resolvió echarse atrás un poco y dejarlo acostumbrase a ella un poco más.

Él no lo sabía, pero iba a estar atrapado aquí bastante más que unas pocas horas. Esta tormenta no iba a menguar hasta que ella lo quisiera.

Por ahora, le daría tiempo para reflexionar y reagruparse.

Todavía había otras pruebas que él tenía que pasar. Pruebas en las que ella no aflojaría.

Pero habría tiempo para eso más tarde. Ahora mismo él aún estaba herido y traicionado.

-Bien -dijo ella,  -estaré en mi dormitorio si me necesitas.

Dejó a Sasha en la cocina para vigilarlo.

-No quiero vigilarlo -protestó Sasha.

-Sasha, obedece.

-¿Qué ocurre si hace algo repugnante?

-¡Sasha!

El lobo gruñó. -Bien. ¿Pero puedo morder una parte pequeña de él? ¿Sólo para que tenga un saludable respeto por mí?

-No.

-¿Por qué?

Ella hizo una pausa mientras entraba a su cuarto. -Porque algo me dice que si lo atacas, entonces serás tú el que respetará saludablemente sus poderes.

-Sí, claro.

-¡Sasha! Por favor.

-Bien, lo vigilo. Pero si él hace cualquier cosa asquerosa, me voy de aquí.

Ella suspiró ante su incorregible compañero y se acostó en la cama para tratar de descansar antes de que empezara la siguiente batalla de voluntades con Nick.

___________ inspiró profundamente y cerró los ojos. Se conectó otra vez con Sasha a fin de poder ver a Nick. Estaba de pie ante la ventana de adelante, mirando hacia afuera, la nieve.

Ella vio la rasgadura en la parte de atrás de la camisa. Vio el cansancio en su cara. Se veía desanimado y al mismo tiempo determinado.

Sus rasgos parecían no tener edad. Una sabiduría que en cierta forma se veía contradictoria con su apariencia siniestra.

¿Quién eres, Nick?. Se preguntó silenciosamente.

La pregunta fue morbosamente seguida por otra. En los siguientes días, ella conocería exactamente quién y qué era él. Y si Artemisa tenía razón y él era realmente amoral y letal, entonces no dudaría en dejar a Sasha matarle.

 

 

[1] Rin Tin Tin: nombre del perro, ovejero alemán, de una famosa serie norteamericana de los años 60.

[2] Kibbles: marca de una famosa comida para perros.

''Bailando Con El diablo'' cap 3 parte 1

 

Capítulo 3

___________ estaba sentada en el borde de la cama mientras comprobaba las heridas de su "invitado". Hacía cuatro días que él yacía inconsciente en su cama,  mientras ella velaba por él.

Los apretados músculos bajo sus manos eran firmes y fuertes, pero no los podía ver.

Ella no lo podía ver.

Perdía su vista cuando era enviada a juzgar a alguien. Los ojos podían engañar. Juzgaban las cosas muy diferente de los otros sentidos.

___________ siempre debía ser imparcial si bien por el momento no se sentía verdaderamente  así.

¿Cuántas veces había ido con el corazón abierto sólo para ser engañada?

El peor caso había sido Miles. Un Cazador Oscuro descarriado, había sido encantador y divertido. La había deslumbrado con su vivacidad y su habilidad para hacer de todo un juego. Cada vez que había tratado de empujarlo a sus límites, él había tomado a risa sus pruebas y había demostrado ser bueno para todo.

Él había parecido el hombre perfecto, equilibrado.

Por un tiempo, se había imaginado enamorada de él.

Al final, había tratado de matarla. Había sido completamente amoral y cruel. Frío. Insensible. La única persona que podía amar era a sí mismo, y aunque que no era nada más que escoria, en su mente, él había sido calumniado por el género humano, así que estaba bien que hiciera lo que quisiera con ellos.

Y ese era el problema más grande de ___________ con los Cazadores Oscuros. Ellos eran humanos que  usualmente eran reclutados de las cloacas. Azotados por los otros desde el nacimiento hasta la muerte, eran hostiles con el mundo. Artemisa nunca tomó eso en consideración cuándo los convirtió. Todo lo que quería era un soldado bajo las órdenes de Acheron. Una vez que eran creados, Artemisa se lavaba las manos y los dejaba para que otros los monitorearan y mantuvieran.

Al menos hasta que cruzaban cualquier línea que Artemisa hubiese trazado. Entonces la diosa se apuraba para que fueran juzgados y ajusticiados, y aunque no lo pudiera probar, ___________ sospechaba que Artemisa sólo seguía el protocolo para evitar que Acheron se enojara con ella.

Así que ___________ había sido llamada múltiples veces durante los siglos para encontrar alguna razón que les permitiera a los Cazadores Oscuro vivir.

Ella nunca la encontró. Ni siquiera una vez. Cada vez que había juzgado habían sido peligrosos y toscos. Una amenaza que amenazaba a la humanidad más que los Daimons que perseguían.

La justicia del Olimpo no operaba como la justicia humana. No había suposición de inocencia. En el Olimpo, una vez que se era inculpado, el acusado debía probar que era digno de compasión.

Nadie alguna vez la tuvo.

El que más cerca había estado alguna vez a la clemencia de ___________, había sido Miles, y mira cómo había resultado. La aterrorizaba pensar qué tan cerca había estado de juzgarle inocente y luego dejarlo suelto otra vez en el mundo.

Esa experiencia había colmado la medida para ella. Desde entonces, se había separado de todo el mundo.

No dejaría que la belleza de un hombre o el encanto la hechizaran otra vez. Su trabajo ahora era llegar al corazón de este hombre que estaba en su cama.

Artemisa había dicho que Nick no tenía corazón en absoluto. Acheron no había dicho nada. Sólo le había echado una mirada penetrante que decía que él dependía de ella para hacer lo correcto.

¿Pero qué era correcto?

-Despiértate, Nick -murmuró ella. -Sólo te quedan diez días para salvarte.

Nick se despertó con un dolor que era indescriptible, lo que dado sus antecedentes brutales como chivo expiatorio y esclavo era difícil de creer. Especialmente desde que siendo un ser humano el dolor había sido la única certeza en su vida.

Su cabeza le latía, cambió de posición, esperando sentir nieve fría y tierra debajo de él. En lugar de eso, estaba encendido de tanto calor que sentía.

Estoy muerto, pensó sardónicamente.

Ni siquiera sus sueños, lo habían hecho sentir alguna vez así de caliente.

Aún mientras parpadeaba abriendo los, atisbó un fuego ardiendo en una  chimenea y una montaña de mantas sobre él, se percató que estaba muy vivo y acostado en el dormitorio de alguna persona.

Miró alrededor del cuarto, el cual estaba decorado en tonos tierra: rosados pálidos, tostados, marrones, y verde oscuro. Las paredes de la cabaña de troncos eran de calidad superior, lo que denotaba que alguien quería la apariencia de una cabaña rústica, pero que tenía bastante dinero para asegurarse que estuviera adecuadamente resguardada del frío y que fuese acogedora, y no tuviera corrientes de aire.

Su cama era una cara reproducción de hierro de las camas grandes del fin del siglo diecinueve. A su izquierda había una mesa de luz pequeña donde había una jarra y una jofaina pasadas de moda.

Quienquiera que poseía este lugar estaba cargado.

Nick odiaba a las personas adineradas.

-¿Sasha?

Nick frunció el ceño ante la voz suave y melódica. La voz de una mujer. Ella estaba en el vestíbulo, en otro cuarto, pero él realmente no podía precisar su posición a través del dolor en su cráneo.

Escuchó un suave quejido canino.

-Oh, deja eso -la mujer regañó con un tierno tono. -Realmente no quería lastimar tus sentimientos, ¿Lo hice?

El ceño fruncido de Nick se  hizo más profundo mientras trataba de poner sentido a lo que había ocurrido. Jess y los demás le estaban cazando y recordaba haberse derrumbado delante de una casa.

Alguien de la casa debía haberlo encontrado y arrastrado adentro, aunque no podía imaginar por qué alguien se había tomado la molestia.

No es que tuviese importancia. Jess y Thanatos estarían tras él, y no necesitarían llevar a un científico espacial para saber en dónde estaba, especialmente con toda la sangre que había estado perdiendo mientras corría. Sin duda, había una huella dirigida directo a la puerta de esta cabaña.

Lo que significaba que debía salir de aquí lo antes posible. Jess no haría nada para lastimar a aquellos que lo hubieran ayudado, pero no se podía decir lo que Thanatos era capaz de hacer.

En su mente pasaron las imágenes de un pueblo ardiendo. La horrible vista de personas yaciendo muertas...

Nick se sobresaltó ante el recuerdo, preguntándose por que lo perseguía ahora.

Decidió, que era un recordatorio de lo que él era capaz, y un recordatorio del porque tenia que escaparse de aquí. No quería lastimar a nadie que hubiera sido amable con él.

No otra vez.

Obligándose a olvidar el dolor de su cuerpo, se sentó lentamente.

El perro, instantáneamente, entró corriendo en su cuarto.

Sólo que no era un perro, se percató mientras se detenía ante la cama y le gruñía. Era un gran lobo blanco americano. Uno que parecía odiarle.

-Aléjate, Scooby -él chasqueó. -Me he hecho botas de lobos más grandes y malos que tu.

El lobo dejó al descubierto sus dientes como si entendiera sus palabras y le desafiara a que lo probara.

-¿Sasha?

Nick se congeló cuando una mujer apareció en la puerta.

Maldición...

Ella era increíble. Su largo cabello rubio era del color de la miel, y caía en ondas suaves alrededor de sus delgados hombros. Su piel era pálida, con mejillas sonrosadas y labios que obviamente habían sido protegidos muy cuidadosamente, del clima rudo de Alaska. Medía cerca de un metro ochenta y vestía un suéter blanco tejido a mano y jeans.

Sus ojos eran de un azul muy pálido. Tan claros que a primera vista, eran casi incoloros. Y mientras entraba en el cuarto, con sus manos extendidas, avanzando lenta y metódicamente, tratando de localizar al lobo, él se dio cuenta de que estaba completamente ciega.

El lobo le ladró dos veces a él, luego se volvió y fue con su dueña.

-Ahí estas -murmuró ella, arrodillándose para acariciarlo. -No deberías ladrar, Sasha. Despertarás a nuestro invitado.

-Estoy despierto y estoy seguro que es por eso que está ladrando.

Ella volteó su cabeza hacia él como si tratara de verle. -Lo siento. No tenemos mucha compañía y Sasha tiende a ser un poco antisocial con desconocidos.

-Créeme, conozco el sentimiento.

Ella caminó hacia la cama, otra vez con su mano extendida. -¿Cómo te sientes? -preguntó, palmeando su hombro mientras lo localizaba.

Nick se encogió ante la sensación de su mano caliente en su carne. Era tierna. Ardiente. E hizo que una parte ajena a él doliese. Pero lo peor de todo, hizo que su ingle se endureciera. Fuertemente.

Nunca había podido aguantar a alguien tocándolo.

-Preferiría que no hicieras eso.

-¿Hacer qué? -preguntó.

-Tocarme.

Ella se echó para atrás lentamente y parpadeó metódicamente como si fuera más un hábito que un reflejo. -Veo al tacto -dijo ella suavemente. -Si no te toco, entonces estoy completamente ciega.

-Bien, todos tenemos problemas -. Se corrió al otro lado de la cama y se levantó. Estaba desnudo excepto por sus pantalones de cuero y unos pocos vendajes. Ella debía haberlo desvestido y curado sus heridas. Ese pensamiento lo hizo sentir un poco extraño. Nunca nadie se había tomado la molestia de cuidarlo cuando estaba herido.

¿Por qué lo haría ella?

Aún Acheron y Liam lo habían dejado por su cuenta después de que hubiera sido herido en Nueva Orleáns. Lo mejor que le ofrecieron fue llevarlo hasta su casa así él podía sanar en soledad.

Por supuesto, le podrían haber ofrecido más si hubiese sido un poco menos hostil con ellos, pero ser hostil era lo que mejor hacia.

Nick encontró sus ropas dobladas en una silla mecedora al lado de la ventana. A pesar de las dolorosas protestas de sus músculos, empezó a ponérselas encima. Sus poderes de Cazador Oscuro le habían permitido cicatrizar la mayoría de las heridas mientras dormía, pero no estaba en tan buen forma como debería haberlo estado si un Dream Hunter lo hubiera ayudado. A menudo iban con los Cazadores Oscuros heridos para sanarlos durante su sueño, pero no con Nick.

Los asustaba tanto como asustaba a todos los demás.

Entonces, había aprendido a tomar sus golpes y ocuparse del dolor. Lo cuál estaba bien para él. No le gustaban las personas, inmortales o de otro tipo, cerca suyo.

La vida era mejor estando solo.

Hizo una mueca cuando divisó el hueco en la parte de atrás de su camisa donde la explosión de la escopeta lo había golpeado.

Sip, la vida era definitivamente mejor estando solo. A diferencia de su "amigo" no podía pegarse un tiro en la espalda, aún si lo quisiera.

-¿Estás levantado? - preguntó la mujer desconocida, con voz asombrada. -¿Vistiéndote?

-No -dijo irritado. -Estoy meando tu alfombra. ¿Qué piensas que estoy haciendo?

-Soy ciega. Por lo que sé, realmente puedes estar meando mi alfombra, que sea dicho de paso es muy bonita, así que tengo la esperanza de que estés bromeando.

Sintió una extraña punzada de diversión en su contestación. Era rápida y lista. A él le gustaba eso.

Pero no tenía tiempo que perder. -Mira, señorita, no sé cómo me trajiste aquí dentro, pero lo aprecio. Sin embargo, tengo que emprender la marcha. Créeme, estarás muy arrepentida si no lo hiciera.

Ella se obligó a alejarse de la cama ante sus palabras hostiles y fue en ese momento que él se percató que lo había expresado con un gruñido.

-Hay una ventisca muy fuerte afuera -dijo ella, con voz menos amigable que antes. -Nadie va a ser capaz de salir a cualquier lado por un tiempo.

Nick no podía creerlo hasta que apartó las cortinas de la ventana. La nieve caía tan rápida y gruesa que parecía una densa pared blanca.

Maldijo por lo bajo. Entonces más fuerte preguntó, -¿por cuánto tiempo ha estado así?

-Las últimas horas.

Apretó los dientes en tanto se percataba que estaba atascado allí.

Con ella.

Esto no era realmente bueno, pero al menos evitaría que los demás estuvieran rastreándolo. Con suerte la nieve escondería sus huellas y sabía, de hecho, que Jess odiaba el frío.

Por lo que respectaba a Thanatos, bien, dado su nombre, su lenguaje, y su aspecto general, Nick daba por hecho que también era un mediterráneo antiguo, y eso le decía a Nick que todavía tenía una ventaja sobre los dos. Había aprendido hacía siglos, cómo moverse rápidamente sobre la nieve y qué peligros evitar.

¿Quién podría haber sabido que novecientos años en Alaska, realmente le convendrían algún día?

-¿Cómo puedes estar parado y moviéndote?

Su pregunta lo sobresaltó. -¿Perdón?

-Estabas gravemente herido cuando te traje hace unos días. ¿Cómo puedes estar moviéndote ahora?

-¿Unos días? -preguntó, estupefacto por sus palabras. Pasó las manos sobre su cara y sintió su barba gruesa. Mierda. Habían sido días. -¿Cuántos?

-Casi cinco.

Su corazón se aceleró. ¿Había estado aquí por cuatro días y no lo habían encontrado? ¿Cómo era eso posible?

Frunció el ceño. Algo acerca de esto no parecía estar bien.

-Pensé que sentí una herida de bala en tu espalda.

Ignorando el hueco abierto en la camisa, Nick se puso encima su camiseta negra. Estaba seguro que había sido Jess quien le había disparado. Las escopetas eran el arma preferida del vaquero. Su único consuelo era pensar que Jess estaría tan dolorido como él. A menos que Artemisa hubiera levantado su prohibición. Entonces el bastardo no sentiría nada más que satisfacción.

-No era una herida de bala -mintió. -Sólo me caí.

-Sin intención de ofenderte, pero tendrías que haber caído del Monte Everest para tener esas heridas.

-Sí, puede ser que la próxima vez recuerde llevar el equipo para escalar conmigo.

Ella lo miró con ceño. -¿Estás burlándote de mí?

-No -contestó honestamente. -Sólo que no quiero pensar en lo que sucedió.

___________ inclinó la cabeza asintiendo, mientras trataba de percibir más acerca de este hombre enojado, que parecía no poder hablar sin gruñirla. Despiértate, él esta muy lejos de ser agradable.

Había estado cerca de la muerte cuando Sasha lo había encontrado. Nadie debería ser golpeado y disparado en semejante forma, para luego ser dejado morir como él lo había sido.

¿Qué habían estado pensando los Escuderos?

Ella estaba asombrada que este Cazador Oscuro descarriado pudiera estar parado del todo aún después de cuatro días de descanso.

Semejante tratamiento era inhumano e impropio de esos que habían declarado bajo juramento proteger al género humano. Si un humano hubiera encontrado a Nick, entonces su cubierta se habría arruinado por la imprudencia de ellos, y los humanos se habrían enterado de su inmortalidad.

Era algo que tenía la intención de informarle a Acheron.

Pero eso vendría más tarde. Por ahora, Nick estaba levantado y en movimiento. Su vida inmortal o su muerte estaban completamente en sus manos y tenía la intención de probarlo con creces para ver simplemente qué tipo de hombre era.

¿Tenía algo de compasión dentro de él o estaba tan vacío como ella lo estaba?

Su trabajo era ser el epítome de las cosas que conducían a Nick hacia el enojo. Lo empujaría a su nivel de tolerancia y aún más allá para ver que hacía él.

Si podía controlarse con ella, entonces lo evaluaría inofensivo y cuerdo.

Si la zamarreaba con intención de lastimarla de alguna forma, entonces lo juzgaría culpable y moriría.

Que comiencen las pruebas...

Rápidamente examinó en su mente, lo poco que sabía de él. A Nick no le gustaba hablar con las personas. No le gustaban los ricos.

Sobre todo, aborrecía ser tocado o que le dieran órdenes.

Así es que resolvió presionar su primer botón con conversación despreocupada.

-¿De qué color es tu pelo? -preguntó. La pregunta aparentemente innocua trajo a su memoria, la forma en que lo había sentido bajo sus manos mientras le limpiaba la sangre.

Su pelo había sido suave, liso. Se había deslizado sensualmente por sus dedos, acariciándolos. De la percepción de eso, supo que no era demasiado corto o demasiado largo, probablemente caía sobre sus hombros cuando lo peinaba.

-¿Perdón? -sonó asombrado por su pregunta y por una vez no gruñó las palabras.

Tenía una bella voz. Rica y profunda. Resonaba con su acento griego, y cada vez que hablaba, enviaba un escalofrío extraño a través de ella. Nunca había oído a un hombre tener una voz tan innatamente masculina.

-Tu pelo -repitió ella. -Me preguntaba qué color es.

-¿Por qué te importa? -preguntó belicosamente.

Ella se encogió de hombros. -Sólo curiosidad. Paso mucho tiempo sola y aunque realmente no recuerdo los colores, trato de describirlos de cualquier manera. Mi hermana, Cloie, una vez me dio un libro que decía que cada color tenía una textura y una sensación. El rojo, por ejemplo, decía que era caliente y agitado.

Nick la miró ceñudamente. Ésta era una conversación extraña, pero bueno, él había pasado bastante tiempo solo para entender la necesidad de hablar cualquier cosa, con cualquiera que estuviese el suficiente tiempo como para tomarse la molestia. -Es negro.

-Lo pensé.

-¿Lo hiciste? -preguntó antes de poderse detener.

Ella inclinó la cabeza asintiendo mientras rodeaba la cama y se acercaba a él. Se paró tan cerca que sus cuerpos casi se tocaban. Sintió un extraño impulso por tocarla. Por ver si su piel era tan suave como parecía.

Dioses, ella era bella.

Su cuerpo era ágil y alto, sus pechos llenarían perfectamente sus manos. Había pasado un largo tiempo desde la última vez que había tenido sexo con una mujer. Una eternidad desde que hubiera estado así de cerca de una sin saborear su sangre.

Juraba que podía saborear la de ella ahora. Sentir su corazón latiendo contra sus labios mientras bebía y al mismo tiempo sentir que sus emociones y sentimientos se vertían en él, llenándolo con algo más que entumecimiento y dolor.

Si bien beber sangre humana estaba prohibido, era lo único que alguna vez le había dado placer. Lo único que enterraba el dolor dentro de él y le permitía experimentar esperanzas, sueños.

Lo único que le permitía sentirse humano.

Y él quería sentirse humano.

Quería sentirla a ella.

-Tu pelo es fresco y sedoso -dijo ella suavemente, -como terciopelo de medianoche.

Sus palabras hicieron que su erección se tensara de necesidad y deseo.

Fresco y sedoso.

Le hizo pensar en sus piernas deslizándose contra él. En la piel delicada, femenina que cubría sus caderas y muslos. La forma en que se sentirían contra sus piernas mientras penetraba en ella.

Su respiración se entrecortó, imaginó cómo sería deslizar esos descoloridos  jeans apretados, por sus largas piernas y extenderlas completamente. Correr su mano a través de sus cortos, crespos pelos hasta tocarla íntimamente, acariciándola hasta que sus dulces jugos recubrieran sus dedos mientras ella murmuraba en su oído y se frotaba contra él.

Cómo sería acostarla en la cama, yacer detrás de ella y hundirse  profundamente en su interior caliente y mojado hasta que ambos llegaran al clímax.

Sentir su boca en su cuerpo.

Sus manos tanteándolo.

Ella extendió la mano para tocarle.

Incapaz de moverse por la fuerza de su fantasía, Nick se quedó perfectamente quieto mientras ella colocaba su mano en su hombro. El olor de mujer, humo, y rosas lo invadió y sintió una necesidad desesperada de bajar la cabeza y enterrar su cara en su piel cremosa, y sólo inspirar su dulce perfume. Hundir los colmillos en su suave, tierno cuello y probar la fuerza vital dentro de ella.

Inconscientemente, abrió sus labios, descubriendo sus colmillos.

Su necesidad por ella era casi apabullante.

Pero ni de cerca tan exigente como el deseo de tocar su cuerpo.

-Eres más alto de lo que pensé que serías -. Ella siguió la curva de sus bíceps. Escalofríos lo recorrieron mientras se endurecía aún más.

La deseaba. Mal.

Muérdela.

Su lobo gruñó.

Nick lo ignoró mientras continuaba mirándola.

Sus asuntos con mujeres habían sido siempre breves y apresurados. Nunca había permitido a una mujer mirarlo a la cara o tocarlo mientras tenían relaciones sexuales.

Bailando con el Diablo '' mi sentir''

HOLA!!!!!!!!!!!

pues hoy es una dia de estos de los ke traigo ganas de expresarme!

bien el dia de hoy llege a la escuala y descubroke ay tarea de biologia!

eske el viernes no fuy a la escuela por ke me fuy al pueblo donde viven mis abuelos

y el kaso eske estube desconectada el jueves viernes y sabado! y el lunes no uvo klase por ke los mensos ke cambian los dias de festejo por otros

osea como el 5 de febrero se celebra el dia de la constitucion de no se ke año(ando mal en historia estos dias)  y devido a esto no ay clases aki en Mexico! pero hace algunos 2 años uvo una nueva reforma en ke se cambian los dias asi komo ejemplo el primer lunes de febrero y asi

el caso eske yo no le veo el kaso po ke este año cae 5 el dia viernes

y es mejor ke te den el dia viernes ke el lunes! ashh el gobierno esta loko!

el caso eske.... ps mi tarea de biologia tenia ke ser una reseña sobre la pelikula de''La desicion mas dificil'' (la de la niña kreada genetikamente para salvar a su hermana) ps resulta ke esta pelikula la vieron el viernes el dia ke yo no Fuy!! para mi suerte ya la havia visto! y ps ay estoy escribiendo! el kaso eske tenia muchas ideas y no sabia ni ke hacer! hise una pagina y media! pff definitivamente cuando me inspiro me inspiro eske odio hacer ensayos! y me dijieron no has una reseña o explika ke paso y lo ke tu kres de eso y yo asi bueno se ke hacer ensayos es casi lo mismo pero cuando dicen ensallo significa ke me van a dar un numero de paginas ke deve contener! es fastidioso saben!!! odio hacer ensallos!

de hecho ese odio me llevo a kasi reprobar quimika el año pasado! xD

 

Ay no saben me estaba durmiendo en la escuela

aparte me toko tres horas con la teacher! eske  como tengo la capacitacion y la klase de ingles ke son 3 materias Lengua adicional al español(ingles) Taller de converzacion para negocios(en ingles) y comunicacion formal para negocios(en ingles) enserio ke ke fastidio pero nimodo de eso a administracion pss mejo acistencia bilinwe(lo ke llevo yo) hoy me dio muchas curas por ke la teacher saco a muchos de la klase por mal portados y kiso sacar a una por ke bosteso pero no un bosteso kualkiera ya ven ke ay unos ke asi es nomas abres la boca y le la cubres pero esta bosteso iso sonido como de astidio asicomo aaah y se estiro! jaja me loka y la teacher se neojo (yo tambien me uviese enojado y la otra se indigno y no se kiso salir! dijo ke no ke solo hera un bostezo! y yo asi komo ay ke grosera (no0 eske yo sea un angelito pero eso no se hace a los mayores no se les falta el respeto  pero tampoko te vas a dejar si ellos te lo faltan a ti!)y bueno la teacher se enojo y dijo o se sale ella o me salgo yo y ps todos asi como      y yo en mi pensamiento ke se salgan las DOS!Diablillo

pero bueno no se salio nadie! Llora

yo estaba bostece y bostece en su clase bueno en todas pero yo si soy educadaAngel xD.

y bueno porfin terminaron las clases!! y ps me dijo la muchacha ke me lleva a mi casa ke hisiste bollitos (muffins ,kekitos etc) y no me guardaste ninguno yo asi komo Vergüenza bueno llega a la tienda y compro harina y en la tarde ke vengas te tengo hechos y si ps como no habia comido nada y ps si keria komer tenia ir con mi mamá a la tienda y tenia flojera asi ke me fuy a mi casa y me hise Spagetty y bueno me salio muy riko xD y ya me puse a hacer los muffins! y herna de chokolate! aun me kedan algunos!xD.

y bueno cuando mi mamá llego traia 2 tamales y yo asi de mami dami uno andale!  dijo son para tu pai! y yo asi Llora keria tamales! y luego mi papi me dijo ten toma uno y yo ee!!! y ps me kede kon hambre y luego le puse mis ojitos a mi mami y le dije oyep puedo encargar una pizza! y dijo andale pues encargala y eso es lo ke estoy cenando mientras les ecribo esto! xD

y well ahora estoy leyendo otra de las novelas de esta saga!

y dejeme decirles ke amo a todos los Dark Hunters mi favorito es Asheron y mi favorita es artemisa! aunke es una malvada pero kiero ke sepan ke me agradan las malas de las historias (bueno no todas) pero osea Artie. no es mala.. es komo ella ama a Asheron pero ella no sabe amar bien pues a ella nadie la a kerido su hermano apolo tampoko la kiere mucho ke digamos. y ke kren ya lei la historia de Asheron y es tan! tan triste aww enserio ke kasi llore! si lloran con esta nove van a el dolor las va a derrumbar con la de asheron pero para esto falta un buen! y bueno ke kren chikas Ash No se keda con Artie.. eso ash! pero no importa! xD

Buenooo eso es todo saben me gusta expresarme en este Blog pues aki nadie me critika (por ke nadie me firma xD pero no importa!) y bueno aver cuando subo el cap 3! cro ke mañana si recivo unas 5 firmas mas para acompletar las 10 del kapitulo 2

ok es todo bye bye LAS KIERO!!! 

 

''Bailando Con El Diablo'' cap 2 parte 2

 

Afortunadamente arrancó en el primer intento. ¡Aleluya! Tal vez su suerte estaba cambiando después de todo. Nadie lo había tostado mientras dormía y realmente tenía suficiente combustible para llegar a Fairbanks donde podía obtener alguna comida caliente y deshelarse por unos minutos.

Agradecido por los pequeños favores, se dirigió a través de su tierra, dobló al sur para el largo, accidentado viaje que lo llevaría a la civilización.

No le importaba. Estaba malditamente agradecido que ahora hubiera una civilización a dónde dirigirse.

Nick llegó a la ciudad poco después de las seis.

Estacionó su vehículo en la casa de Sharon Parker, que estaba a una corta distancia del centro del pueblo. Había conocido a la ex-camarera diez años atrás cuando la había encontrado en el  interior de su coche averiado, tarde en la noche, a un costado de una calle secundaria que raramente era usada en el Polo Norte.

Había estado próximo a sesenta grados bajo cero y ella había estado llorando, acurrucada bajo mantas, asustada de que ella y su bebé murieran antes de que le llegara algún tipo de ayuda. Su hija de siete meses estaba enferma de asma y Sharon había estado tratando de llevarla al hospital para tratarla, pero habían rechazado su ingreso ya que ella no tenía seguro social ni dinero para pagar.

Le habían dado indicaciones de cómo llegar a una clínica de caridad y se había perdido mientras trataba de encontrarla.

Nick los había llevado de regreso al hospital y había pagado por el cuidado del bebé. Mientras esperaban, había averiguado que Sharon había sido desalojada de su departamento y que no podía cubrir los gastos con lo que ella ganaba.

Así es que le había ofrecido a Sharon un negocio. A cambio de una casa, el coche, y el dinero, ella le proveía de alguien amigable para hablar cuando fuera que él viniera a Fairbanks, y una pocas comidas caseras o sobras cocinadas, lo que fuere que ella tuviera en ese momento.

Lo mejor de todo, era que en el verano cuando él estaba completamente encerrado dentro de su cabaña durante las veintitrés horas y medias de luz del día, ella pasaba por la oficina de correos o la tienda y le traía libros y suministros y los dejaba fuera de su puerta.

Había sido el mejor trato que alguna vez había hecho.

Ella nunca le había preguntado nada personal, ni aún cuando él no dejaba su cabaña en los meses de verano. Sin duda estaba demasiado agradecida de tener su apoyo financiero para preocuparse por sus actitudes excéntricas.

A cambio, Nick nunca había tomado su sangre o le había preguntado a ella algo personal. Eran simplemente empleador y empleada.

-¿Nick?

Él levantó la vista del bloque caliente que estaba enchufando en su vehículo de nieve, para verla sacar la cabeza por la puerta principal de su casa estilo rancho. Su pelo castaño oscuro estaba más corto que un mes atrás cuando él la había visto por última vez, ahora tenía un corte desmechado que se mecía sobre sus hombros.

Alta, delgada, y sumamente atractiva, estaba vestida con un suéter negro y jeans. Cualquier otro tipo a estas fechas, probablemente ya habría hecho una movida con ella, y una noche, cuatro años atrás, ella había insinuado que si alguna vez quisiese algo más íntimo, ella gustosamente se lo daría, pero Nick se había rehusado.

A él no le gustaba que las personas se acercaran demasiado, y las mujeres tenían una horrorosa tendencia de mirar al sexo como algo muy significativo.

Él no. El sexo era sexo. Era básico y animal. Algo que el cuerpo necesitaba como necesitaba comida. Pero un tipo no tenía que ofrecer una cita a un bistec antes de comerlo.

¿Entonces por qué las mujeres necesitaban un testamento de afecto antes de abrir sus piernas?

Él no lo entendía.

Y nunca se involucraría con Sharon. El sexo con ella sería una complicación que no necesitaba.

-¿Nick, eres tú?

Bajó la bufanda de su cara y respondió a gritos. -Sí, soy yo.

-¿Entras?

-Regresaré en un momento. Tengo que ir a comprar unas pocas cosas.

Ella asintió con la cabeza, luego regresó adentro y cerró la puerta.

Nick caminó calle abajo hacia la tienda. El almacén general de Frank tenía de todo. Lo mejor es que tenía una gran variedad de artículos electrónicos y generadores. Desafortunadamente, no podría usar la tienda por mucho tiempo. Él había sido un cliente regular por acerca de quince años, y aunque Frank era un poco torpe, había empezado a notar el hecho que Nick no había envejecido en todo este tiempo.

Tarde o temprano, Sharon lo notaría también y tendría que dejar su único contacto con el mundo mortal.

Ese era el gran inconveniente de la inmortalidad. Él no se atrevía a rondar por ahí mucho tiempo más o se enterarían quién y qué era él. Y a diferencia de otros Cazadores Oscuros, cada vez que había pedido a un Escudero que le sirviese y protegiese su identidad, el Concejo se lo había negado.

Parecía que su reputación era tal que nadie quería la obligación de ayudarlo.

Bien. Nunca había necesitado a nadie, de cualquier manera.

Nick entró en la tienda y se tomó un minuto para sacarse los lentes y guantes y desabotonarse el abrigo. Escuchó a Frank conversando con uno de sus empleados en la parte de atrás.

-Ahora presta atención, chico. Es un hombre extraño, pero mejor sé amable con él, ¿me escuchas? Gasta una tonelada de dinero en esta tienda y a mí no me importa qué tan espeluznante se ve, tu sé simpático.

Lo dos salieron de atrás. Frank se paró en seco para clavar los ojos en él.

Nick le devolvió la mirada. Frank estaba acostumbrado a verle con una barba de chivo o con barba, su pendiente de espadas cruzadas, y la garra de plata que llevaba puesta en su mano izquierda. Tres cosas que Acheron le había ordenado abandonar en Nueva Orleáns.

Sabia cómo se veía sin barba y lo odiaba. Pero al menos no tenía que mirarse en un espejo. Los Dark-Hunters sólo podían reflejarse cuando querían.

Nick nunca había querido.

El hombre mayor sonrió con una sonrisa que era más costumbre que amistosa y caminó hacia él. Si bien la gente de Fairbanks era en extremo amigable, la mayoría de ellos todavía tendían a dejar un espacio alrededor de Nick.

Tenía ese efecto en las personas.

-¿Qué puedo ofrecerte hoy? -preguntó Frank.

Nick recorrió con la mirada al adolescente, quien lo miraba curiosamente.

-Necesito un generador nuevo.

Frank respiró entre dientes y Nick esperó lo que sabía vendría. -Podría haber un problema.

Frank siempre decía eso. No importaba lo que Nick necesitara, iba a ser un problema obtenerlo, por lo tanto tendría que pagar más dólares por él.

Frank se rascó los bigotes grises de su cara barbuda. -Sólo tengo uno y se supone que debe ser entregado a los Wallabys mañana.

Síp, correcto.

Nick estaba demasiado cansado para jugar al regateo con Frank esta noche. En este punto, estaba dispuesto a pagar cualquier cosa por recuperar la electricidad dentro de su casa. -Si me dejas tenerlo, hay seis grandes extras para ti.

Frank frunció el ceño y continuó rascando su barba. -Ahora bien, hay otro problema. Los Wallabys lo estarán esperando ansiosamente.

-Diez grandes, Frank, y otros dos si lo puedes llevar a casa de Sharon dentro de una hora.

Frank resplandeció. -Tony, ya escuchaste al hombre, carga su generador en este momento -. Los ojos del viejo eran claros y casi amigables. -¿Necesitas alguna otra cosa?

Nick negó con la cabeza y salió.

Se abrió paso hacia lo de Sharon e hizo lo mejor que pudo por ignorar los latigazos del viento.

Golpeó la puerta antes de empujarla con el hombro para abrirla y entrar. Por raro que pareciera, la sala de estar estaba vacía. A esta vez hora de la noche, la hija de Sharon, Trixie usualmente corría de un lado a otro, jugando y gritando como un demonio o haciendo una tarea bajo extrema protesta. Ni siquiera la oía en la parte de atrás.

Por un segundo, pensó que tal vez los Escuderos lo habían encontrado, pero eso era ridículo. Nadie sabía de Sharon. Nick no se llevaba exactamente bien con el Concejo de Escuderos u otros Cazadores Oscuros.

-¿Oye, Sharon? -llamó. -¿Esta todo bien?

Ella caminó lentamente desde la cocina. -Regresaste.

Un mal presentimiento le sobrevino. Algo no estaba bien. Lo podía sentir. Ella parecía nerviosa.

-Sí. ¿Sucede algo? ¿No interrumpí una cita o algo, no?

Y luego lo oyó. Era el sonido de un hombre respirando, de pisadas fuertes dejando la cocina.

El hombre vino andando por el vestíbulo, con una forma lenta y metódica de caminar, como un depredador tomándose su tiempo para situar el paisaje mientras pacientemente observaba a su presa.

Nick frunció el ceño ante el hombre que se detenía en el vestíbulo detrás de Sharon. Parado era sólo tres centímetros más bajo que Nick, tenía el pelo oscuro largo, atado en una cola de caballo y traía puesto un pañuelo al estilo de las novelas del Oeste. Había un aura mortal alrededor del hombre y tan pronto como sus ojos se cruzaron, Nick supo que había sido traicionado.

Éste era otro Cazador Oscuro.

Y solo había uno de los miles de Cazadores Oscuros que sabían de Sharon y él...

Nick maldijo su estupidez.

El Cazador Oscuro inclinó su cabeza hacia él. -Z -pronunció arrastrando las palabras pesadamente en un acento sureño que Nick conocía demasiado bien. -Tú y yo tenemos que hablar.

Nick no podía respirar mientras clavaba los ojos en Sharon y Sundown a la vez. Sundown era la única persona en quien él alguna vez se había confiado en sus dos mil años de vida.

Y sabía por qué Sundown estaba aquí.

Sólo Sundown conocía a Nick. Conocía los lugares que frecuentaba y sus hábitos.

¿Quién mejor para seguirle la pista y matarle que su mejor amigo?

-¿Hablar sobre qué? -preguntó bruscamente, entrecerrando los ojos.

Sundown se movió delante de Sharon como para protegerla. Que él pensase por un instante, que Nick la amenazaría, le dolió más que nada.

 -Pienso que sabes por qué estoy aquí, Z.

Sí, lo sabía bien. Sabía exactamente lo que Sundown quería de él. Una muerte agradable, rápida a fin de que Sundown pudiera reportar a Artemisa y Acheron que todo estaba bien otra vez en el mundo, y luego el vaquero regresaría a su casa en Reno.

Pero Nick había ido dócilmente, una vez, a su ejecución. Esta vez, tenía la intención de luchar por su vida, como fuese.

-Olvídalo, Jess -dijo él, usando el nombre real de Sundown.

Se dio vuelta y corrió hacia la puerta.

Nick logró regresar al jardín antes de que Sundown lo atrapara y jalara para detenerlo. Él dejó al descubierto sus colmillos, pero Jess no pareció notarlo.

Nick le dio un duro puñetazo en el estómago. Fue un golpe poderoso que hizo que Jess se tambaleara hacia atrás y puso de rodillas a Nick. Siempre que un Cazador Oscuro atacaba a otro, el Cazador Oscuro que atacaba sentía el golpe diez veces peor que el que lo recibía. Había una única forma de evitar esto, que Artemisa levantara su prohibición. Solo esperaba que no se la hubiera levantado a Jess.

Nick luchó por respirar ante el dolor y se forzó a sí mismo a pararse. A diferencia de Jess, el dolor físico era algo a lo que estaba habituado.

Pero antes de poder alejarse vio a Mike y a otros tres Escuderos en las sombras. Caminaban hacia ellos con pasos determinados que decían que estaban armados para el Cazador Oscuro.

-Déjenmelo a mí -ordenó Sundown.

Lo ignoraron y siguieron avanzando.

Dándose vuelta, Nick se dirigió hacia su vehículo de nieve sólo para encontrar el motor hecho pedazos. Obviamente habían estado ocupados mientras estaba en lo de Frank.

Maldita sea. ¿Cómo pudo ser tan estúpido?

Ellos debían haber destruido sus generadores para obligarlo a ir al pueblo. Le habían hecho salir del bosque como cazadores con un animal salvaje.

Bien. Si querían cazar a un animal, entonces él lo sería.

Estiró su brazo con la mano abierta y usó su telequinesia para derribar a los Escuderos.

Sin querer lastimarse otra vez, Nick esquivo a Jess y corrió hacia el pueblo.

No alcanzó a llegar muy lejos cuando más Escuderos aparecieron y abrieron fuego sobre él.

Las balas atravesaron su cuerpo, haciendo tiras su piel. Nick siseó y se tambaleó ante el dolor.

Aún así, continuó corriendo.

No tenía alternativa.

Si se quedaba quieto, entonces lo desmembrarían, y aunque su vida apestaba  en serio, no tenía intención de convertirse en una Sombra. Ni les daría la satisfacción de haberlo matado.

Nick rodeó el costado de un edificio.

Algo duro lo golpeó en su centro.

La agonía explotó a través de él mientras era lanzado patas arriba sobre la tierra. Terminó de espalda en la nieve sin poder respirar.

Una sombra con ojos fríos, despiadados se movía y lo vigilaba.

De por lo menos dos metros diez centímetros, el hombre era dueño de una perfección masculina sobrenatural. Tenía pálidos cabellos rubios y ojos oscuros, y cuando sonrió, reveló el mismo par de colmillos de Nick.

-¿Qué eres? -preguntó Nick, sabiendo que el desconocido no era un Daimon o un Apolita, si bien se parecía a uno.

-Soy Thanatos, Cazador Oscuro -dijo en griego clásico, usando el nombre que significaba "muerte" -y estoy aquí para matarte.

Agarró a Nick de su abrigo y lo tiró contra un edificio lejano como si no fuera nada más que una muñeca de trapo.

Nick golpeó la dura pared y se deslizó hacia la calle. Su cuerpo estaba tan lastimado que sus extremidades se estremecieron mientras trataba de gatear lejos de la bestia.

Nick se detuvo. -No moriré de esta forma otra vez -gruñó. No sobre su estómago como un animal asustado esperando su muerte.

Como un esclavo sin valor siendo golpeado.

Con su cuerpo fortificado por la furia, se forzó a sí mismo a ponerse de pie y se dio media vuelta para enfrentar a Thanatos.

La criatura sonrió. -La columna vertebral. Cómo me gusta. Pero no tanto como me gusta chupar la médula de ella.

Nick atrapó su brazo mientras lo trataba de alcanzar.

-¿Sabes lo que amo? -Nick rompió el brazo de la criatura y lo agarró del cuello. -El sonido de un Daimon exhalando su último aliento.

Thanatos se rió. El sonido era diabólico y frío.

-No puedes matarme, Cazador Oscuro. Soy aún más inmortal que tu.

Nick boqueó mientras el brazo de Thanatos cicatrizaba instantáneamente.

-¿Qué eres? -preguntó Nick otra vez.

-Te lo dije. Soy La Muerte y nadie puede derrotar o escapar de La Muerte.

Oh, mierda. Estaba jodido ahora.

Pero estaba lejos de estar derrotado. La Muerte podía llevarlo, pero el bastardo iba a tener que trabajar para ello.

-Sabes -dijo Nick, cayendo en la calma surrealista que le había permitido, cuando era un niño, sobrevivir a las innumerables palizas. -Apuesto que la mayoría de la gente caga sus pantalones cuando dices esa línea. ¿Pero sabes qué, Señor-quiero-ser-espeluznante-y-estoy-fallando-miserablemente? No soy una persona. Soy un Cazador Oscuro y en el gran esquema de las cosas, no significas ni una mierda para mí.

Él concentró todos sus poderes en su mano, luego dio un golpe poderoso directamente al plexo solar de Thanatos. La criatura voló hacia atrás.

-Ahora puedo sentarme aquí y jugar contigo -. Envió otro golpe asombroso a Thanatos. -Pero más bien prefiero sacarnos a ambos de nuestras miserias.

Antes de que pudiera golpear otra vez, una explosión de escopeta lo golpeó directamente en la espalda. Nick sintió la metralla atravesándolo rasgándole su cuerpo, evitando por poco al corazón.

Las sirenas de la policía sonaron a lo lejos.

Thanatos lo agarró por la garganta y lo levantó hasta que él se vio forzado a estar sobre las puntas del pie. -Mejor aún, ¿por qué no te saco de las tuyas?

Luchando por respirar, Nick sonrió desagradablemente mientras sentía un hilo de sangre correrle por la esquina de los labios. El sabor metálico de eso impregnó su boca. Estaba herido, pero no atemorizado.

Sonriendo sarcástico al Daimon, golpeó al bastardo con la rodilla en sus joyas.

El Daimon se encogió. Nick empezó a correr otra vez, lejos del Daimon, los Escuderos y los policías, sólo que no era tan rápido como solía hacerlo.

El dolor hacía que su vista estuviera borrosa y mientras más corría más se lastimaba.

La agonía de su cuerpo era insoportable.

En ninguna de todas las palizas que había recibido cuando niño lo habían herido tanto. No sabía cómo lograba continuar. Sólo una parte de él se rehusaba a caerse y dejarlos tenerle.

No estaba seguro cuando los perdió, o tal vez estaban justo detrás de él. Nick no podía saberlo debido al zumbido en sus oídos.

Desorientado, desaceleró, tropezando hacia adelante hasta que no pudo ir más lejos.

Cayó en la nieve.

Nick yació allí esperando a los demás para agarrarlo. Esperando a Thanatos para terminar lo que habían empezado, pero como los segundos hicieron tictac, se percató que se debía haber escapado de ellos.

Aliviado, trató de levantarse.

No podía. Su cuerpo no cooperaba más. Lo único que podía hacer era gatear hacia delante, un metro más, donde divisaba una gran casa tipo cabaña frente a él.

Se veía cálida y acogedora y en el fondo de su mente estaba el pensamiento que si podía llegar a la puerta la persona adentro lo podría ayudar.

Se rió amargamente ante el pensamiento.

Nadie nunca lo había ayudado.

Ni siquiera una vez.

No, éste era su destino. No tenía sentido oponerse a él, y en verdad, estaba cansado de luchar solo en el mundo.

Cerrando los ojos,  soltó un largo, trabajoso respiro y esperó lo que era inevitable.

 

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